Entrevistas

Ester Torrella: “No se puede cuestionar la homeopatía, sino a quien la practica”

Ester Torrella tiene 26 años de experiencia realizando prácticas de medicina espagírica, alquimia y homeopatía. Gracias a su gran recorrido, la profesional defiende que “la medicina es solo una”.

¿Cómo fue trabajar con homeopatía, después de venir de trabajar con la medicina convencional?

La aplicación de la homeopatía fue muy gratificante aunque no soy persona de separar la medicina. Para mí la homeopatía es la aplicación de lo que el ser humano, en aquel momento, yo entiendo que necesita. La homeopatía no es una secta, por lo tanto, si yo veo que en este momento tú necesitas operarte o tomarte un antibiótico, tengo esa capacidad para decírtelo.

Es como una forma de trabajo integrativa…

Así es. Tienes muchas posibilidades, no eres esclavo de nada, eres un libre pensador. No tengo miedo de perder mi parcela de conocimiento porque creo que la medicina es una sola. En un momento dado, se debe tener una suficiente apertura de mente para discriminar si esa persona puede evolucionar mucho mejor con o sin medicamento convencional.

Ahora trabaja más con la alquimia y espagiria, ¿en qué consisten?

Son unos métodos para extraer los principios activos. La espagiria es una especie de fitoterapia pero más potente. La alquimia es otro nivel que integra mucho más todos los aspectos del ser humano. Estas disciplinas terapéuticas entienden al hombre como un todo indivisible y que está plenamente integrado en el entorno donde vive inmerso. Se trata de diferentes formas para obtener los principios activos de la naturaleza como las plantas, los minerales… Pero que trabajen de forma integrada, es decir, al mismo tiempo que tratan el aspecto físico, traten también el metabolismo energético y los aspectos psicoemocionales.

Menciona mucho la integración del conocimiento, ¿cómo fue esa etapa de búsqueda de nuevos estudios?

Cuando empecé a estudiar por mi cuenta la nutrición, por ejemplo, pude tratar determinadas cosas con ella. Te sorprendes pero al final no puedo hacerlo todo con la nutrición. La vida es diversa y, si conoces y comprendes distintas cosas, puedes sumar sin miedo a que una cosa te quite la otra. Cuando empecé a ejercer la homeopatía me asombré, era una alegría ver cómo la homeopatía o la base de la medicina tradicional  te abría esas puertas que la especialidad te cerraba. Entonces, das esos remedios y ves cómo desaparece el síntoma sin perjudicar, sobre todo,  a los niños.

¿Cómo comenzó poniendo en práctica estas disciplinas terapéuticas?

Mis primeros pacientes normalmente eran niños porque los padres estaban asustados de la cantidad de medicamentos y de la potencia de estos que se daban a críos en proceso de desarrollo, por lo que tomaban esta opción. Al principio teníamos que escondernos porque, si el especialista se enteraba que estabas haciendo homeopatía, muchas veces rechazaban al niño. También venían personas que ya no sabían a donde más acudir. Llegan a mí por el boca a boca.

¿Las consultas médicas no se han visto afectado por todos los últimos acontecimientos relacionados con estas terapias alternativas?

Las consultas médicas privadas han bajado mucho. Esa baja se debe al cambio de paradigma. Por ejemplo, con la tecnología a través de Internet, las personas buscan sus remedios, dando igual si son homeopáticos o no. Han aparecido una gran cantidad de personas con avidez para ayudar al ser humano. No son médicos. Han hecho muchas líneas de abordaje que han diversificado todo esto, se abrió mucho más la paleta de opciones.

“Era una alegría ver cómo la homeopatía o la base de la medicina tradicional  te abría esas puertas que la especialidad te cerraba”

¿Se ha reflejado en sus pacientes los escándalos o las noticias respecto a las terapias alternativas?

Están bastante escandalizados porque muchos son nuevos pero otros llevan demasiados años. A ellos qué les vas a contar si lo han vivido en su propia piel por años y, también, han tenido la tranquilidad de saber que no vamos a utilizar homeopatía, alquimia… Aquí no se usa nada más. Tenemos capacidad para ver y recomendar cual es el mejor camino pero, cuando ven esos programas de debates o las leyes, se quedan escandalizados.

¿Qué cree que se debería regular?

Es complejo porque es mucho más fácil poner una ley para una cosa que para las personas. A mí me parece importante tener una base en medicina para poder discriminar y saber cuándo tratar con homeopatía. También hay que ver y decidir con qué curar a mi paciente, sabiendo que no lo vas a perjudicar. Entiendo que habrá personas con buena fe pero que no son médicos. Lo que te da la medicina es un lenguaje, te da una imagen integrada de lo que es el ser humano. Si no eres médico no la tienes.

Entonces, ¿cree que los homeópatas o practicantes de otras terapias alternativas deberían considerar estudiar medicina?

Es algo complicado. Estamos hablando de nombres de métodos, de técnicas… Eso no es importante, no se puede controlar. No es importante la homeopatía, sino el homeópata. Estamos cuestionando algo que está manejado por alguien. Lo que importa de la homeopatía es el homeópata. No se puede cuestionar la homeopatía, sino a quien la practica.

¿Sigue habiendo prejuicios con la práctica de estas disciplinas?

Ha ido cambiando, aunque todavía sigue habiendo barreras. En un principio nos escondíamos porque, cuando tu sientes respeto por el ser humano, te da igual si lo que ha curado a tu paciente es un remedio homeopático o el antibiótico del especialista. Nos escondíamos porque nos daba igual, lo que queríamos era que ese paciente mejorase. Ahora mismo la cosa es muy diferente. Es un gusto ver cómo hay médicos que piensan por sí mismos y se dan cuenta que lo que vieron en la universidad es un punto de partida.

«Es muy importante comprender el estado de salud, no solo tratar su enfermedad»

Con estas medidas, ¿cree que se complicaría la fomentación o el crecimiento de adeptos por el estudio de estas terapias?

Yo creo que no. A veces esto genera el efecto contrario. Hay muchos países en donde la homeopatía es muy respetada y tiene su prestigio. Mi título de homeopatía lo conseguí por la escuela suiza. La profesora, que enseñaba homeopatía, era avalada por la escuela. Éramos muchos los que estudiábamos. Después, hice un máster en homeopatía espagírica por la Universidad de Gerona, que luego se hizo por la Universidad de Toledo. Y estaba arreglado y aceptado. Todo esto son años de estudios sin parar y económicamente es un sacrificio importantísimo. ¿Tú crees que, si no funcionara, continuaría trabajando de esto? Si sigues es porque te va abriendo puertas del conocimiento sobre el ser humano, de su estado de salud… Es muy importante comprender el estado de salud, no solo tratar su enfermedad. Ahora solo hay interés por el ser humano enfermo.

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