Reportajes

Súper-voluntariado: la labor benéfica de Magic4Smiles

Cosplayers de Magic4Smiles en el Rastrillo de Aragón colaborando con Ozanam. (octubre 2019).

Magic4Smiles es una asociación benéfica capaz de convertir a los fans, en héroes. Una iniciativa zaragozana que nació a través de un grupo de amigos que quería colaborar en compromisos y causas sociales sin dejar de disfrutar de su mayor hobby: el cosplay. La asociación desarrolla su labor a través del llamado activismo fan, en el que los fans de diferentes fandoms colaboran con causas benéficas motivados por los valores que les transmiten sus personajes favoritos. La asociación actúa como intermediaria entre los fans y asociaciones con mayor recorrido, con el objetivo de ayudar a recaudar dinero en eventos. Además, cuentan con una actividad propia: el calendario solidario, donde también recaudan dinero para donarlo a distintas asociaciones benéficas o causas sociales.

Hoy entrevistamos a Luis Alberto Ibáñez Navea y Julia Rigual Mur, dos de los miembros fundadores de Magic4Smiles. Pero antes de nada, comenzaremos con la pregunta que muchos os estaréis haciendo: ¿ qué es exactamente el cosplay ?

A pesar de estar viviendo uno de sus mejores momentos, el cosplay es un hobby que sigue pasando desaparcibido para una gran cantidad de personas. Julia Rigual puntualiza que el cosplay es «la actividad de ocio consistente en disfrazarse y caracterizarse de un personaje de ficción». El propio término, que proviene del inglés, une las palabras costume (disfraz) y play (jugar o interpretar). «La mayor diferencia entre hacer cosplay propiamente dicho y simplemente disfrazarse», es que el cosplay implica «tener que interpretar al personaje», explica Julia Rigual.

Y es precisamente a partir de esta afición tan inusual de donde nace la asociación. Magic4Smiles fue fundada por cuatro amigos que se conocieron a través del mundo del cosplay: María Gutiérrez, Pablo Begué, Julia Rigual y Luis Alberto Ibáñez. Los cuatro realizaban acciones benéficas por su cuenta, y decidieron crear la asociación para facilitar su labor. «Nos conocíamos por el cosplay, y al fin y al cabo nos dedicábamos a lo mismo», explica Luis Ibáñez. No es tarea sencilla realizar labores benéficas por cuenta propia. «Te tiene que amparar algo. No puedes coger y decir: oye, tengo un traje de Spiderman y quiero hacer una visita al hospital», añade Luis. «Hay unos requisitos mínimos que debes de cumplir, y el ir como asociación nos facilitaba mucho las cosas», señala Julia Rigual.

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Luis Alberto Ibáñez y Julia Rigual, dos de los miembros fundadores de Magic4Smiles, nos reciben en el salón de su casa.

Magia por sonrisas”. Ese es el lema de Magic4Smiles. «Creo que nos define perfectamente, porque realmente cuando un niño ve a su personaje favorito es un momento mágico, y lo que te devuelven a cambio es lo más bonito que hay en el mundo, que es una sonrisa», transmite Luis Ibáñez. Además añade: «es la definición de ese momento mágico. […] Con verles sonreír nos pagan directamente todo lo que podíamos pedir».

Luis Ibáñez nos explica en qué consiste la asociación: es un conjunto de personas -mayoritariamente cosplayers-, que se dedican a fines benéficos; ya sea realizando visitas a hospitales o ayudando en eventos como parte de su animación (con cosplays, photocall solidario, cuentacuentos, pintacaras). «Principalmente participamos como cosplayers llevando disfraces de princesas, superhéroes […] Puedes venir al photocall, hacerte una foto, ponerte atrezzo…», continúa Ibáñez.

«Digamos que es ser la cara más visual; llamar la atención para ayudar así a dar visibilidad a una causa benéfica. Ya sea para un evento o recaudación de fondos o para una acción solidaria como serían las visitas a hospitales», Julia Rigual Mur

«Aprovechamos sobre todo el factor que más llama la atención sobre nosotros, que es el cosplay (es decir, los trajes de personajes), y lo utilizamos para todos estos fines», añade Julia Rigual. «Es como convertir a fans en héroes», puntualiza Julia Rigual. El fan tiene el traje de un personaje porque le apasiona, y «se le da la posibilidad de convertirse en su propio héroe a través de realizar una labor benéfica», comenta Julia Rigual. Los cosplay más populares entre los más pequeños son los trajes de princesas y superhéroes de Disney.

Magic4Smiles en el Rastrillo de Aragón del año 2018.

Magic4Smiles, está además avalada por la Harry Potter Alliance. «La Harry Potter Alliance es una macro asociación de asociaciones benéficas, donde presentas unos estatutos para que ellos te avalen como asociación benéfica, además de registrarte como tal», explica Luis Ibáñez. Lo único que se exige es que la asociación tenga contenido temático de Harry Potter. «En este caso, además de nuestro logotipo tenemos las varitas como atrezzo, y por supuesto a los cosplayers con sus respectivos trajes», aclara Ibáñez. La asociación funciona a través de grupos de Facebook y Whatsapp, donde se debe pedir solicitud para entrar, tanto si se es voluntario como si se es miembro de la misma. «Recuerdo que ser miembro es totalmente gratuito», comenta Luis Ibáñez.

Tarjetas con el logo de Magic4Smiles, que contiene el símbolo del hechizo “patronus” de Harry Potter.

Dentro de la asociación hay diferentes membresías. «Por un lado están los socios fundadores, aunque es algo más bien como honorífico, que está ahí sin más», explica Luis Ibáñez. Dentro de la gestión de la asociación está la junta directiva. Para formar parte de ella hay que pagar una cuota anual y cumplir una serie de requisitos (haber estado mínimo durante un año en la asocación, una asistencia al menos al 50% de las actividades y unas responsabilidades de gestión), especifica Ibañez. «Esa es la única membresía de pago. Luego está la membresía normal, totalmente gratuita y sin tantas obligaciones, pero estando de manera activa y con intención de colaborar siempre que se pueda», enfatiza Luis Ibáñez. Por último están los voluntarios, que colaboran de manera puntual aunque no sean miembros como tal, dice Ibáñez.

Hay muchas maneras de colaborar con nuestra asociación sin ser cosplayer como tal, asegura Julia Rigual. «Nuestra intención es tener un amplio abanico de diferentes perfiles para poder suplir todas las carencias que pueda tener el hecho de que nos inviten a un evento», replica Luis Ibáñez. Por ejemplo, además del photocall, pueden contar con cuentacuentos, clowns o personas de apoyo que interactúen con los personajes. «De hecho, no solo necesariamente a alguien que pueda ser cuentacuentos. También necesitamos personas que vengan a ayudar. No hay que olvidar que los cosplayers llevan un traje y están todo el rato posando. Necesitamos personas que simplemente estén de apoyo para ayudarles si necesitan algo, darles agua o proporcionen lo que necesiten», y también personas «que ayuden a montar y desmontar el photocall», resume Julia Rigual.

Los miembros fundadores de Magic4Smiles, disfrazados de Scooby-Doo. De izquierda a derecha: María Gutiérrez, Julia Rigual, Pablo Begué y Luis Alberto Ibáñez.

La asociación colabora en eventos de ámbito local, siendo la primera en Aragón de estas características. Hay unas «pocas asociaciones más de este estilo en España, pero en Aragón somos la primera como tal», afirma Julia Rigual. «Existen asociaciones con objetivos similares y que también tiene características similares, en el sentido de utilizar trajes y de hacer acciones benéficas. Tal es el caso de la 501, que son personas con trajes réplicas de las películas de Star Wars. Ellos no cobran, lo que buscan es ayudar a causas específicas», indica Julia Rigual. Visitan hospitales y forman parte de animación en eventos, «aunque es muy diferente», confiesa Julia Rigual. «También está -que yo conozca- Fanvencion, que sí que se parece un poquito más a nosotros en el sentido de que puede ser cualquier personaje de ficticio y que también hace este tipo de labores», cuenta Julia Rigual.

«Nos centramos sobre todo en eventos y causas locales por garantizar a los miembros poder asistir y apreciar de primera mano a dónde va el dinero», explica Julia Rigual. «No vamos a cambiar el mundo. Pero aportar un granito de arena siempre acaba ayudando. Y cuantos más seamos mejor», transmite Rigual. «Realmente cuesta muy poco y se da mucho. La mayoría de gente de asociaciones te tocan a la puerta, piden un euro al mes y ahí no ves el dinero. Nosotros lo que intentamos desde aquí es colaborar con causas muy puntuales, donde la mayoría de las veces son locales y puedes ver a lo que va a ir el dinero. Si es para un comedor social, ves cómo compran la comida; si es para un colectivo ves el dinero que han recaudado y lo que luego hacen con él. No hay ni trampa ni cartón. No es como el ‘dame un euro e irá para esta ONG’», declara Ibáñez.

«Al tener ya nuestros trajes, simplemente hay que organizarse para sacar algo de tiempo y emplearlo de la mejor manera posible. Es algo que haces tú directamente, y es más reconfortante», Luis Alberto Ibáñez.

Cosplayers de Magic4Smiles en uno de los stands del Rastrillo Solidario de Aragón.

Sin embargo, los comienzos siempre son difíciles. Julia Rigual enfatiza la complejidad a nivel burocrático, mientras que Luis Ibáñez expone las dificultades que vivieron a la hora de organizarse. «El cosplay está ahora en auge, pero hay mucha gente a la que le suena a marciano», razona Luis Ibáñez. «No está profesionalizado», replica Julia Rigual. Esto complicaba la realización de su labor. «Cuando no teníamos atrezzo ni photocall o herramientas para darnos más visibilidad…La gente enseguida te dice que sí, pero no te tienen preparado un sitio para cambiarte, ni habilitada una zona», narra Ibáñez.

«Si es un evento de moteros donde casi no hay casi niños y van personas disfrazadas de lo que sea realmente no estás haciendo la labor que deberías», subraya Luis Ibáñez. «Al principio nos costó un poco encontrar ese equilibrio», confiesa Ibáñez. Ibáñez explica que tenían que conseguir ser independientes (es decir, tener las herramientas suficientes para no depender de la administración del evento), y además volverse más exquisitos, teniendo en cuenta el público al que van enfocados. «Es decir, si a nosotros ahora mismo nos llevas a un evento donde no hay niños y solo son personas que ni les van ni les vienen los cómics, realmente no pintamos mucho. Nosotros realmente no recaudamos dinero de forma puntual, sino que ayudamos a que recauden», comenta Ibáñez. «Nos costó un poco encontrar nuestra identidad. Saber cuál es nuestro lugar y saber cómo llevarlo a cabo», concluye Luis Ibáñez.

Magic4Smiles en el Salón del Cómic de Zaragoza.
Luis Ibáñez diseña los calendarios benéficos con sus propios medios.

«La mayoría de las veces ayudamos a recaudar dinero. El dinero no pasa por nuestras manos. Nosotros vamos a colaborar con un evento, con una causa; y nos ofrecemos como actividad para que la gente consuma y así recauden dinero», resaltan Rigual y Ibáñez. «Solo tenemos una actividad de iniciativa propia donde somos nosotros los que realmente recaudamos el dinero, que es con el calendario benéfico; que en medida del tiempo que tengamos, intentamos hacerlo todos los años», explica Luis Ibáñez. «Hubo un año que no lo hicimos. Al fin y al cabo somos personas independientes que tenemos nuestro trabajo […]», señala Ibáñez. Para la realización del calendario benéfico, se contacta con varias asociaciones, de entre las cuáles se decide a la que será donado el dinero con la colaboración de los miembros de Magic4Smiles.

El calendario se pone a la venta gracias a su colaboración con el Salón del Cómic de Zaragoza, que ayuda a publicitarlo, habiendo permitido además este último año la realización del photocall como actividad dentro del propio Salón. Además de su venta durante el Salón del Cómic, el calendario se pone a la venta en las tiendas o locales que han colaborado como patrocinadores. «Todas las fotos son con los cosplayers, que son básicamente nuestra seña de identidad», comenta Julia Rigual. «Todas las fotografías son de personajes que puedan resultar atractivos para su venta y su posterior recaudación», añade.

Portada del calendario benéfico de Magic4Smiles.

Para la creación del calendario, se seleccionan una serie de días para la realización de sesiones fotográficas, teniendo que cuadrar agendas entre fotográfos y cosplayers. Después, se seleccionan las fotos con mejor calidad y que contengan a los personajes más populares del momento. El calendario se vende durante los meses de diciembre y enero para que pueda resultar de utilidad, pero no es la única norma. «Este año nos quedaban unos veinte calendarios de otros años. Se vendieron más baratos, obviamente. A la gente le gustaban las fotos. Muchos padres te acaban comprando el calendario por lo que los hijos ven. Hay que tener en cuenta qué personajes están más de moda, porque aunque todos queramos colaborar, al fin y al cabo hay que venderlo», cuenta Ibáñez.

Organizar a un colectivo tan diverso como la comunidad cosplayer es muy complicado. «El cosplay tiene una serie de caracerísticas como son el tipo de traje y la caracterización y lo que ello conlleva, que suelen obstaculizar muchas veces la posibilidad de que surjan cosas y hay que tenerlo en cuenta para gestionarlo todo», cuenta Rigual. «No todo el mundo tiene la misma capacidad adquisitiva o vehículos propios, y a veces nos piden colaboraciones en pueblos cercanos por ejemplo. Puede ser difícil transportar lo que sea voluminoso, o montar las piezas que lleve», comenta Rigual. Algunos cosplay no te permiten tanta movilidad o no tienen buena visibilidad por la máscara o el casco. «Puede que un cosplayer necesite descansos, quitarse el casco…», explica Julia Rigual.

Lo que más les emociona son las visitas a los hospitales. «Ves la reacción en el momento. Tú cuando colaboras con un evento benéfico viene gente que no está necesitada. Viene gente a colaborar, ves a gente que verías en cualquier sitio», explica Ibáñez. «Sabes que lo haces por una buena causa pero no ves directamente el resultado», replica Rigual. Lo bueno de ir al hospital es que «el propio agracedimiento lo ves tú. Para mí lo más bonito es eso, porque es lo que más te reconforta», explica Ibáñez.

«Como ya llevamos varios años, cada año se va involucrando mucho más la gente. El primer año que lo hicimos simplemente fue una visita, no había más aliciente», narra Ibáñez. Este año el Salón recibió cómics y material para regalar. «Ves que la visita se está convirtiendo en algo más, y que hay gente que colabora activamente para que la visita sea más fructífera para ellos, porque ya no es solo la visita, sino que les estás dando matrerial didáctico a muchos niños para que se entretengan, o cómics para leer y se los quedan en el aula que tienen allí», cuenta Luis Ibáñez.

«Nos gustaría colaborar con editoriales de este estilo para que a la asociación les donaran este contenido también, para poder hacer más visitas como la que hacemos con el Salón del Cómic», Luis Alberto Ibáñez

Algunos de sus proyectos futuros consisten en la realización del calendario de 2021 y en la colaboración con colegios de atención especial para apoyar una iniciativa de cuentacuentos con la visita de superhéroes. La asociación ha colaborado anteriormente con Proyecto CES Zaragoza en el calendario de 2020, además de haber participado en eventos benéficos con Ozanam, P. I. C. A., Aspanoa y el Salón del Cómic, entre otros.

Ser miembro de Magic4Smiles aporta «especialmente satisfacción personal por ayudar a los demás, y también por supuesto amigos y experiencias gratificantes o divertidas», opina Julia Rigual. «No hay persona en este mundo que no disfrute ayudando a los demás. Es importante el hecho de saber que estás colaborando de una manera que puedas llevarlo a cabo, y que no te suponga un esfuerzo. Hay mucha gente que adquisitvamente no puede donar, o no a todos a los que quiere donar. Si utilizas algo que ya tienes para ayudar y no te ves afectado económicamente» percibes una «enorme satisfacción», resume Luis Ibáñez.

Fotografía del calendario benéfico de 2020.
Contraportada del calendario benéfico de 2020.

 

Fotografía del calendario benéfico de 2020.

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