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Crisis in six scenes: la primera ¿y última? serie de Woody Allen

Crisis in six scenes es la primera serie de Woody Allen. Se estrenó en España el pasado 21 de marzo y está producida por Amazon Studios. Tiene seis capítulos de media hora cada uno. Está ambientada en los Estados Unidos de los años 60. Ha tenido gran repercusión debido a que el director ya se arrepentía de haberla realizado antes de que se estrenara. ¿Tiene motivos para hacerlo?

Por Isabel Armentia Eizaguerri

La serie está montada como una película dividida en seis partes. Si juntáramos todos los capítulos obtendríamos una largometraje de 180 minutos. Ni siquiera cada capítulo es una escena distinta como promete el título. Se refleja claramente que el director, como él mismo ha afirmado, no ha visto nunca una serie de televisión. El ritmo no es lento, pero se hace muy pesado debido a la monotonía del argumento.

De nuevo, el director aparece en la obra (no lo hacía desde A Roma con amor en 2012). El personaje que interpreta es el mismo al que nos tiene acostumbrados en sus anteriores películas: una persona que constantemente se pregunta cuál es el sentido de la existencia, y que además tiene una visión muy pesimista de esta. Es por esto que cuando vemos la serie tenemos la sensación de que ya conocemos al protagonista y por ello es demasiado predecible. Este personaje  neurótico, nervioso e inseguro que le ha servido siempre a Woody Allen para mostrar escenas caóticas y sarcásticas, esta vez no ha funcionado. Los personajes que le acompañan representan estereotipos aburridos cuyos diálogos poco sorprenden al espectador.

Después de realizar la serie, Woody Allen confesó que el principal incentivo por el que la llevó a cabo fue la recompensa económica tan tentadora que se le ofrecía. No obstante, ¿ese precio le costará su credibilidad como artista?

Esta serie me hace recordar aquel chiste que contaba el personaje Alvy Singer (Woody Allen) en Annie Hall: “Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una: Vaya, aquí la comida es realmente terrible. Y contesta la otra: Sí, y además las raciones son tan pequeñas…”.

 

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Isabel Armentia

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