Reportajes

Tarjeta roja a la violencia futbolística

Fútbol base

Según el Informe Global de Contenidos Deportivos en España de 2013, alrededor del 64% de adultos son aficionados al fútbol. El Centro de Investigaciones Sociólogas (CIS) ha proporcionado un porcentaje donde el 75,9% de personas han comprado entradas para asistir a un partido de fútbol alguna vez en su vida. El fútbol es el deporte prioritario en España, pero ¿nos está deshumanizando? Todos los días podemos ver acontecimientos que hacen del fútbol el medio por excelencia para la violencia tanto física como verbal y en ocasiones se produce tanto en el fútbol base como en fútbol universitario.

Por Diego Vicente Paesa

Raúl tiene 19 años y lleva jugando al fútbol por mas de 14 años, ha recorrido todas las categorías del fútbol base. Toda su vida ha competido en el Actur Pablo Iglesias (Zaragoza). Se retiró del fútbol de clubes tras su paso por Liga Nacional. En ocasiones ha entrenado con la Selección Aragonesa de Fútbol.

Actualmente juega en el equipo de su universidad con sus amigos. Admite que él siempre ha estado muy a gusto en su club y que nunca ha tenido problemas con nadie. Tampoco se ha sentido presionado ni por padres ni por entrenadores, aunque conoce compañeros que no han tenido tanta suerte.

– ¿Conoces algún compañero que haya dejado el fútbol por la presión que han ejercido sobre él, ya sea de sus padres, entrenadores o compañeros?

– Sí, hace unos 4 años un chico de mi equipo decidió dejar el fútbol ya que el entrenador le exigía siempre demasiado y creía que la presión que le ejercían a él era mayor que la de los demás.

– ¿Recuerdas algún momento puntual que le hiciera tomar la decisión?

– Sí, me acuerdo. Un día en un entrenamiento, el entrenador le gritó debido a que había dado un par de pases mal, entonces él se cansó y se fue en mitad del entrenamiento, ya no vino más.

– ¿Se ha producido alguna pelea en algún partido en el que estuvieras jugando tú?

– Sí, bastantes. Por poner un ejemplo, un día en un partido el cual lo ganamos en el último segundo debido a    un penalti no muy claro, un padre del equipo rival saltó al campo a pegar al árbitro tras el partido, porque no estaba de acuerdo con lo que había señalado.

Raúl comenta que él nunca ha tenido problemas con este tipo de padres ya que él intenta estar muy centrado en el partido, pero sí que conoce casos donde otros compañeros han perdido los nervios: «me acuerdo de un compañero mío que jugaba de portero, el padre del equipo rival se pasó todo el partido insultándole y cuando terminó el partido, mi compañero saltó a por ese padre y se formó una pelea».

El propio jugador también recuerda momentos en los que el árbitro ha tenido que marcharse escoltado porque ciertas personas del público querían golpearlo.

Raúl Martos disputando un balón frente al Fuentes de Ebro.

Imagen tomada por Jesulín Fuentes

Para el Dr. Javier Rodríguez Ten, doctor en Derecho, actual Vicedecano del Grado en Ciencias de la Actividad Física y el deporte de la Universidad San Jorge, director del Observatorio universitario del Deporte de Base de la Universidad San Jorge, y árbitro durante 22 años habiendo actuado como asistente en todas las categorías del futbol español. Aquellos padres que presionan a sus hijos a jugar a futbol es debido a que: «Los padres han crecido con el futbol como el deporte con mayúsculas, tanto por el consumo como por la práctica. Cuando un padre presiona a su hijo para jugar a futbol, está pensando en algo más. En ocasiones se quiere obtener un rendimiento y de esa manera obtener datos objetivos que te permitan tener una proyección profesional».

 

El Dr. Rodríguez cree que cuando un padre actúa como un entrenador se le genera un conflicto interno al niño, por un lado, tiene a su padre que es con la persona que más tiempo pasa y por otra tiene al entrenador que tiene autoridad, pero solo a partir de una cierta edad. El actual Vicedecano de CAFD también declara que en ocasiones hay padres que confunden complementar al entrenador con contradecir al entrenador. También comenta que el niño puede llegar a sufrir vergüenza o incluso rechazo debido a la conducta de su padre. En ocasiones ocurre que este tipo de padres son bastante radicales y no admiten lo que hacen.

 

Un punto interesante destacado por el Dr. Rodríguez es que en el fútbol base se paga una cuota, es decir, de alguna manera eres cliente del club y es aquí donde empiezan los problemas, ya que si dos personas pagan lo mismo, ¿por qué el mío juega menos? En estos términos se tiene que ver el enfoque del equipo, si está creado para pasarlo bien o por el contrario para competir.

 

El Dr. Javier Rodríguez Ten, fue árbitro durante 22 temporadas, llegando a militar en primera división, piensa que cuando empezó con 14 años pitando a juveniles se «apretaba» más que ahora, en especial porque en los años 80 había mucha más gente que iba a los campos de futbol. Comenta que al principio cuesta ya que eres el centro de actuación y no te gusta que se metan contigo, pero al final te abstraes, además también sabes que todo lo que hagas dentro va a tener repercusión fuera.

Bajo su punto de vista los árbitros se intentan ayudar entre sí, pero primero piensas en ti mismo y luego en el resto, ya que los ascensos son independientes, uno puede subir y otro puede bajar. «Antiguamente, no había gente especifica como juez de línea y se calificaba al árbitro como tal. Había un pequeño apartado donde se hablaba de los jueces de línea pero era muy pequeño, entonces sí que era más un equipo ya que era el árbitro el que se la jugaba». Para él, el numero de árbitros no está decreciendo, ya que estamos yendo a mejor: «Ha habido un cambio en la conflictividad, pero en términos generales va a mejor».

 

El colegiado también comenta que es muy distinto arbitrar un partido amistoso que un partido de competición importante, ya que en el partido amistoso tiene su peligro, pues hay una sensación de que vale todo, aunque las normas siguen siendo las mismas que en un partido de competición. Algunos jugadores se comportan de maneras poco deseables, en cambio en los partidos de competición la presión se encuentra en la grada, pero los jugadores saben que una amonestación influye tanto en ese partido como en los próximos: «He tenido que suspender partidos amistosos por incidentes conmigo o porque se han pegado los equipos» declara el ex-colegiado español.

A la derecha, Javier Rodríguez Ten en un partido disputado entre el Valencia CF y RCD Espanyol en 1991. Foto cortesía del propio Javier Rodríguez Ten.

En el fútbol base en ocasiones ocurren sucesos desagradables para todos, pero también podemos encontrar sucesos tanto positivos como negativos en el futbol universitario y sus posibles represalias para los propios estudiantes.

Para contar con información desde la experiencia, contamos con el Dr. Víctor Vicente Loscos, actual responsable del Servicio de Actividades Deportivas de la Universidad San Jorge y doctor en Comunicación.

Este servicio de la universidad tiene como objetivo «conseguir la mayor adherencia a la practica y actividad física en el conjunto de la comunidad universitaria, cada servicio tiene unas condiciones de uso y unas cuotas, en algunos hay que pagar y en otros no, es un servicio transversal a toda la universidad y se promueve por todas las facultades por lo tanto se juntan personas de distintas carreras pero también de diferentes culturas, ya que también hay estudiantes de intercambio que participan».

 

El Dr. Vicente no cree que haya que eliminar la práctica deportiva para estudiar, ya que en su opinión eso solamente representa una mala organización del estudiante, a no ser que sea en niveles deportivos muy altos.

El doctor en Comunicación confirma que también pueden ocurrir actos violentos en el fútbol universitario, aunque los deportistas de la USJ están por encima de la media en términos de comportamiento.

«Al final somos una manifestación de la sociedad» declara. «Todos estos incidentes los intentamos gestionar de la manera más constructiva posible».

En ocasiones se ha encontrado con casos en los que los propios jugadores han tenido que disolver el equipo, «intentamos ayudar a los capitanes en los torneos internos y que se gestione el tema de la mejor manera posible» dice al respecto.

Actualmente la Universidad San Jorge cuenta con 750 deportistas, un numero bastante interesante que demuestra que estos estudiantes son personas activas en las actividades creadas por la propia universidad.

Dr. Víctor Vicente Loscos, imagen cedida por CPAformación.

Víctor destaca que en el futbol hay muchos problemas, pero que a su vez se generan por la propia cultura del fútbol. «Cada deporte tiene su cultura con sus cosas buenas y malas».

Un dato que comentó el Dr. Vicente es que: «Si un jugador realiza un acto antideportivo tiene las mismas consecuencias que si lo hiciera dentro de una clase. Por lo tanto, las actividades deportivas están dentro del marco académico y si un estudiante increpa a un árbitro es como si lo hiciera al profesor».

Afirma que cuando ocurren estos actos se intenta realizar un proceso conciliador en los que si el alumno cumple no tendría lugar la sanción y solo se quedaría en una amonestación verbal. «No ocurren muchos actos violentos porque los árbitros son titulados, siempre suelen ser los mismos y ya conocen la dinámica y a los jugadores».

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