Entrevistas

Jesús Alcalá, evangelizador: «No tenemos ninguna sede, la Plaza del Pilar es nuestra oficina»

Jesús Alcalá en la Plaza del Pilar con su libro Lo más importante de los Evangelios. Foto: Cecilia Policart
Jesús Alcalá en la Plaza del Pilar con su libro Lo más importante de los Evangelios. Foto: Cecilia Policart

Todos los vecinos de Zaragoza lo hemos visto alguna vez, Jesús Alcalá Júdez lleva más de 18 años evangelizando la fe católica por las calles de la ciudad. Empezó en Madrid en el año 1995 y desde entonces lo han tratado de loco soportando burlas e insultos. Su paga y felicidad es que “Cristo salve muchas vidas” y él cree contribuir a ello con su humilde evangelización. Para él, su labor es un milagro porque «sin la fuerza del Espíritu Santo, la Virgen y la Santísima Trinidad no aguantaría ni un cuarto de hora predicando».

Por Cecilia Policart


¿Quiénes forman el grupo actualmente?

Ahora mismo en el grupo estamos 7 personas. No es un grupo grande, somos poquitos.

¿Cómo se conocieron?

La gente nos ve tantas veces aquí que alguno ha querido unirse, otros se habían unido, otros se han cansado, otros católicos han empezado a evangelizar por las calles y se han cansado. A parte de nosotros, no haciendo exactamente lo que hacemos nosotros, otros han empezado con más fuerza con parroquias, con sacerdotes, pero también se han cansado. Nosotros con nuestras fuerzas es imposible, a nosotros nos da la fuerza el Espíritu Santo, la Virgen y la Santísima Trinidad. Por nuestras fuerzas no aguantaríamos ni un cuarto de hora, y aquí con niebla, calor, frío, lluvia, enero, marzo, todos los meses. Quiero decir, que por nuestras fuerzas es imposible porque es una evangelización humilde y católica, sencilla.

«El señor me hizo una llamada, y me dije “Si los no católicos evangelizan en las calles, ¿por qué los católicos no?”»

¿Hace cuanto tiempo que lo hacen?

Yo llevo haciendo esto muchos años, empecé en el año 1995 en Madrid. En julio de 1998 lo dejé, me generaba mucho sufrimiento y dificultades evangelizar como católico por las calles. Ya no pensaba volver. Pero en la misma de la Virgen del Pilar que va del 1 al 2 de enero que es a las 12 de la noche, en la venida de la Virgen, yo vine aquí para oír la misa y la Virgen y el Espíritu Santo me movieron en el espíritu para empezar otra vez a evangelizar por las calles como católico. Y a los pocos días de que eso pasase -en enero del 2000- empecé a evangelizar yo solo con las rosas, el rosario y la cruz. Desde entonces, hasta ahora, sigo con ello. Si Dios no me quita la cabeza yo seguiré, por muchos sufrimientos, cruces, contrariedades, dificultades que me vengan, seguiré. Porque Cristo salva y salvará muchas almas con nuestra humilde evangelización católica. Y con eso me basta. Esa es mi paga y mi felicidad: que salve muchas almas, gloria a la Santísima Trinidad y un mundo mejor. Con eso me sobra, no pido nada más.

¿Qué le llevo a empezar con esto?

Cuando aún estaba en Madrid vi a un grupo no católico evangelizando en las calles, en la Puerta del Sol. Entonces, el señor me hizo una llamada. Y me dije: «Si los no católicos evangelizan en las calles, ¿por qué los católicos no?». Por ello empecé yo solo. Y he estado mucho tiempo solo. Aquí nos estamos centrando más y estamos unos pocos más. Somos pocos, pero no buscamos ser muchos más. Luego llegaron todas las criticas. Venía a la Plaza del Pilar y la gente al verme salir de misa, me decían «eso (evangelizar por las calles) los católicos no lo hacen». Y yo decía «pero, yo lo quiero hacer, el señor me llama para esto, y yo sé que él salvará muchas almas». Yo no busco otras cosas, el señor me ha dado fuerzas. Sé que me esperan aún más críticas y burlas, es normal. Nadie lleva un rosario y unas flores por la calle. Pero pienso que si a Cristo lo trataron de loco, yo no voy a ser más que Cristo, ¿no te parece?

¿Es natural de Zaragoza?

Sí, soy de Zaragoza. Estuve en Madrid un tiempo y luego vine de nuevo a Zaragoza y ya empecé aquí, pero yo no pensaba volver. Yo atendía a pobres y necesitados y era muy feliz con ellos. Me preguntaban que para qué hacía eso siendo que me trataban de loco, por ello no pensaba volver. Pero volví. Y desde entonces es un milagro que nos hayamos mantenido tantos años sin tener ninguna protección humana.

¿De qué vive?

Nosotros confiamos siempre en la divina providencia y en el capitulo 6 de San Mateo lo dice «Buscar el reino de Dios y su justicia, y lo demás vendrá por añadidura». El señor se vale de una cosa u otra y aquí estamos, hasta el día de hoy.

¿Su familia comparte y apoya lo que hace?

Algunos sí como mi hermano y mi hermana. Pero otros todo lo contrario, no quieren acercarse a misa, ni rezar el rosario. Algún día el señor, por lo menos les hará reconocer sus pecados y pedirle perdón. Algunas personas de mi familia van a misa aunque les des con un martillo en el codo. Es normal, uno va sembrando y esto no es fácil. Yo comprendo que para una familia, que a un familiar lo llamen loco -como a mi por llevar esto- no es agradable de oír.

¿Qué le aporta personalmente hacer esto?

Mucha alegría y paz, todo el día. Como te he dicho, es mi paga y mi felicidad. No es cualquier cosa que Dios salve muchas almas, aunque lo haga donde él quiere y como el quiere. Él hace un mundo mejor, pero a lo mejor salva un alma en una ciudad de China o de India, no sé. Eso es su voluntad. Las personas tenemos que confiar siempre en la divina providencia y yo sé que él salvará muchas almas.

¿Puede unirse todo el que quiera?

Todo el mundo que quiera puede unirse, eso sí que es verdad, pero una cosa es que se unan voluntariamente 5, 10, 15 o 20 minutos y que lean o recen algo. Pero el horario de compromiso que llevamos nosotros no todo el mundo lo quiere. Pasamos aquí varias horas por la mañana y otras tantas por la tarde sin pedir nada a nadie. Cuando la gente quiere venir de buena voluntad se somete a lo que nosotros hacemos. Si quiere estar un rato está, si quieren estar más rato están, pero a veces no sienten la responsabilidad que nosotros ya tenemos de enunciar a Cristo, la Virgen y la Santísima Trinidad. Muchos sacerdotes han empezado en parroquias y, gracias a Dios, han salido unos meses al año. En otras parroquias de Madrid ya llevan saliendo 9 meses y en otras partes de España se han comprometido a raíz de vernos. Sin embargo, en julio, agosto y septiembre no salen ya por las calles, entonces los jóvenes pierden casi la costumbre y no vuelven. En una parroquia de Cáceres salían 3 veces al año y le dije al sacerdote «¡Hombre no os vais a herniar, 3 veces al año!». Como esto no es fácil y no se apoya, es un milagro de Dios que nos mantengamos en este camino sin estar protegidos por el arzobispo, el Pilar, la Seo, el Ayuntamiento, el Gobierno… Aunque la gente no lo entienda como un milagro, únicamente con nuestras fuerzas sería imposible.

Tengo entendido que su horario es de diez a una y de cinco a ocho, ¿están todos los días?

Sí. Todos los días, pero el sábado oímos la santa misa juntos y estamos hasta las 9 menos cuarto. Durante la semana oímos muchas más, eso ya la que quiere uno voluntario, pero ese día por oírla juntos salimos a las 9 menos cuarto. Desde enero del 2000 son 18 años y pico ya, y todos los días, menos algunos días que por alguna cosa no he salido o con poco rato, pero con el fin de evangelizar.

Generalmente se les puede encontrar por la plaza del Pilar, pero ¿llevan algún otro recorrido?

Antes íbamos por todos los barrios: Santa Isabel, Valdespartera, Valdefierro, por todos. Ahora nos hemos centrado aquí, somos poquitos, y bendito sea Dios, nosotros no es para ser muchos, pero el señor nos quiere y aquí tenemos que estar y sembrar.

En un artículo del Heraldo se definen como “simples seglares católicos“, ¿a quése refieren con esto?

Simples seglares, que no somos ni sacerdotes, ni religiosos, ni monjas, ni tenemos ningún cargo dentro de la diócesis de profesor de religión o de otra cosa, simple, normal. Nosotros tenemos que respetar a todo el mundo, tenemos que anunciar a la virgen, y al que no cree en la virgen, yo le digo «yo te respeto, tú me respetas», no vamos a estar aquí riñendo. Algunos nos insultan, pues les contestamos «Dios te bendiga» o le rezamos un Ave María. Aunque sean insultos graves, algunos te nombran a tu madre, a tu padre, y son duros de aceptar.

«A mí me han pegado seis veces, pero es normal»

¿Se sienten observados o con el tiempo han sabido ignorar las miradas de los transeúntes?

Nosotros tenemos que estar a lo nuestro, decimos la palabra de Dios aquí todos los días, nos miren o no nos miren, rezamos el rosario nos miren o no nos miren, y también gracias a Dios todas las semanas compartimos con muchos pobres, ayudamos todas las semanas y todos los meses, damos tabaquillo, damos monedas, etc. Pero, eso como complemento de esta evangelización. Ahora estamos aquí leyendo, otros vamos rezando por ahí, cantamos… No tenemos ninguna sede, la plaza del Pilar es nuestra oficina.

¿Le ha pasado algún acontecimiento extraño mientras evangelizaba?

A mí me han pegado seis veces, pero es normal. Hace años, cuando aquí en estas calles había mucho vicio entre los jóvenes, yo, con buena fe, venía la noche del viernes al sábado a las 4 de la mañana e iba diciendo «buenos días» y me decían «qué buenos días si no nos hemos acostado», y yo ya había dormido. Les iba diciendo «Dios te ama», «Dios te bendiga», y me ponían… ahora no me metería. «Qué droga traes aquí», «vaya drogadicto», me decían. Iba de buena fe, pero me metía en la boca del lobo. Te quiero decir que estas cosas son normales en la evangelización, que nos insulten, pero si encima te metes en zona de jóvenes donde van bebidos es normal.

Jesús Alcalá junto con su hermano, Pablo, y otro evangelizador en la Plaza del Pilar. Foto: Cecilia Policart

 

Llevan un palo con un crucifijo, un rosario y flores, ¿tiene algún significado especial o es una forma de distinción? ¿Y el sombrero?

Si no, no tendríamos sentido. Si estamos aquí es de una forma comprometida, si alguien viene aquí un cuarto de hora no le vamos a decir que lleven el rosario y las flores. No sería bonito que yo llevará rosario y cruz, y dijera otro «A mí como no me gusta, me lo pongo de otra forma».

El sombrero es porque en invierno hace frío y en verano aguantamos muchas horas de sol, porque aquí en la plaza pega el sol, igual que pega el aire, entonces tenemos que tener un poco de cuidado, pero no es algo que sea fijo. Ha habido temporadas que no lo he llevado, ahora lo llevo, pero habrá días que no lo llevaré. No es ninguna obligación lo del sombrero, ni ningún deber, lo que es un deber es el rosario y las flores.

 

Universidad San Jorge