Cintas policiales, accesos restringidos y periodistas intentando colarse en la escena. La Universidad San Jorge acogió el jueves 16 de abril, día de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales, una actividad conjunta entre los grados de Periodismo y Criminología en la que se simuló un asesinato para poner a prueba, desde ambos lados, la gestión de una escena del crimen.
Durante la jornada, los estudiantes de Criminología asumieron el papel de las fuerzas de seguridad, encargándose de acordonar la zona, recoger pruebas y mantener el control de la situación. Frente a ellos, los alumnos de Periodismo adoptaron un rol muy distinto: el de una prensa sensacionalista que buscaba acceder a la información a toda costa.
“Esto es lo que no debéis hacer nunca jamás en la praxis, sobre todo en un acercamiento a un suceso como este, que es un homicidio, un asesinato”, explica el docente Óscar Aribau. Según señala, el objetivo de la práctica es “que los estudiantes de criminología vean cuál es la función errónea de los medios de comunicación cuando ejercen presión en una investigación policial”. Una forma de trabajar que, insiste, “no debe realizarse, pero es como muchos medios trabajan, centrados en el sensacionalismo”.
Desde el área de Criminología, Marina Salas, directora del grado, destacó el valor práctico de la actividad: “El objetivo fundamental es que aprendan a recoger las evidencias y a procesar una escena de crimen”. Aunque se trata de un ejercicio simulado, subraya que permite a los estudiantes “realizar una práctica realista, aproximándose a lo que podrían encontrar cuando trabajen como policías o en el ámbito civil”.
Además, la actividad pone en valor la relación entre ambas disciplinas. “Nos gusta colaborar con el grado en Periodismo porque es una profesión con la que van a tener que trabajar codo con codo y se la van a encontrar en escenas de crimen”, añade Salas.
Desde el punto de vista del alumnado, la experiencia también deja sensaciones positivas. Vanesa Duque, estudiante de Criminología, destaca el componente inesperado del ejercicio: “Ha sido imprevisto, porque los crímenes pueden aparecer de un momento a otro y hay que estar dispuestos a todo y en cualquier momento”. Por su parte, Juan Blas, estudiante de Periodismo, explica su rol dentro del simulacro: “Nuestro principal papel es hacer lo que no se debe hacer, ponerles en situación de que se pueden encontrar con periodistas que estén todo el rato encima y fastidiando su trabajo”. Aun así, reconoce el carácter formativo de la actividad: “Es interesante y, sobre todo, lo estamos pasando bien, es un rato de aprendizaje”.
Más allá de la simulación, la actividad refleja un aspecto clave del mundo profesional: la convivencia entre investigación y cobertura mediática. Un equilibrio complejo en el que los códigos deontológicos y la ética profesional se ven constantemente puestos a prueba por la presión mediática.



















Comentar