Entrevistas

Christian Constán: “Lo que hacen estos terapeutas es enriquecerse a costa de la esperanza de otros”

Fuente: Christian Constán

La llamada Solución Mineral Milagrosa -que proviene del inglés Miracle Mineral Solution- es clorito de sodio, uno de los mayores desinfectantes al que algunos llaman “lejía industrial”. Los principales promotores de esta sustancia alternativa afirman que puede curar cualquier tipo de enfermedad como el autismo o el ebola. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) tomó la decisión de prohibir su venta desde 2010 a causa de una denuncia por su comercialización a través de Internet.

“Su consumo directo en esas condiciones puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, intoxicaciones, fallo renal y metahemoglobinemia. Las autoridades sanitarias canadienses han constatado la aparición de dos casos de efectos adversos graves, poniendo en peligro la vida de uno de los afectados”, explica la nota informativa.

A pesar de esta restricción, el MMS se fue popularizando hasta que llegó a Europa y más concretamente a España de la mano de uno de sus principales promotores Josep Pàmies, junto a su  socio Enric Cerqueda. Este último resultó ser la persona que le vendió el clorito de sodio a la madre de Christian Constán.

“Mi madre tiene artritis reumatoide, una enfermedad que por ahora no tiene cura, por ello trató de utilizar terapias alternativas. Preguntando en un herbolario alguien le recomendó esta sustancia e hizo una búsqueda por Internet. Pudo hablar con los promotores y distribuidores de esta sustancia, la compró y comenzó a tomarla. Estuvo pocos días tomándola porque a la semana empezó con síntomas como vómitos, diarreas, malestar general, problemas de piel…”, relata Christian.

Aunque ella no dijera nada, sus hijos averiguaron de manera fortuita lo que estaba tomando. “Se dejó una botella con agua en el coche y el agua cambió de color, se puso de color verdoso amarillento porque se había oxidado al llevar el clorito de sodio. Empezó a oler a lejía y le preguntamos qué era”, explica.

“Lo que hace falta son campañas informativas. Con una información buena y contrastada, tú deberías tener la opción de escoger”

Gracias a un médico, Christian se dió cuenta de que era un producto que estaba prohibido en España y decidió ponerlo en conocimiento de las autoridades sanitarias. Su madre no lo siguió tomando porque tampoco había mejorado su enfermedad. Decidió llamar a quien se lo había vendido pidiéndole soluciones. A lo que Cerqueda le contestó que se trataba de una parte del proceso de sanación.

La madre de Christian tomó MMS como un complemento para su tratamiento médico, pero nunca llegó a sustituirlo. Sin embargo, dos millones de españoles declara haber sustituido un tratamiento convencional con otro alternativo. “Esa gente está perdida porque lo que hacen estas personas es enriquecerse a costa de la esperanza de otros. No puede llegar alguien y decir que esto cura el cáncer. Porque realmente es alejar a un paciente de su terapia y probablemente tendrá una muerte muy dolorosa. Con la medicación convencional aún puede tener alguna oportunidad, sin ella no”, afirma contundentemente.

Muchas personas eliminarían en su totalidad todo tipo de medicina menos convencional. A pesar de lo vivido en la familia de Christian, éste apela a la existencia de la libertad de decisión. “Lo que tengo que tener claro es mi criterio como consumidor y saber que la homeopatía es un efecto placebo. Pero, si a alguien le funciona, que lo tome y lo pague si quiere. Al final, lo que hace falta es llevar a cabo campañas informativas. Con información buena y contrastada, tú deberías tener la opción de escoger. Si no hay nada que se haya comprobado científicamente pues si quieres lo compras o no”.

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