Entrevistas

Guillermo Borao, periodista y escritor: «Una novela es como el verdadero amor: no existe otro posible»

Foto: Guillermo Borao

Guillermo Borao es graduado en Periodismo por la Universidad San Jorge y ha trabajado en el ámbito de la comunicación empresarial e industrias competentes como la de la moda o el cine. Cuenta con numerosos premios tales como el del Certamen Literario «Dos Hermanas Divertida”, el III Certamen Literario Leyenda Viva de Huesca, o finalista del XVII Certamen Literario de Relato Breve Alfonso Martínez-Mena, entre otros muchos. Además, en la actualidad, destaca por su nueva novela: La Sastrería de Scaramuzzelli, un relato de amor que no deja indiferente a nadie.

¿De qué va la trama y en qué se ha basado para articularla?

La sastrería de Scaramuzzelli está basada en ciertas dudas existenciales y en mi experiencia en Inglaterra, donde reflexioné mucho sobre la influencia de la moda para separar aún más a las distintas clases sociales. La novela cuestiona la existencia del azar a través de la vida de William Langhorne, un niño al que su padre le cuenta historias cada día frente a la ventana de su dormitorio. Antes de morir, el padre le avisa en una de ellas de una desgracia, porque le confiesa que algún día llegará alguien que lo cambiará todo. Veinticinco años después, parece cumplirse el presagio: un misterioso sastre viaja al pueblo de Tonleystone para transformarlo y contribuir a que la sociedad comience a corromperse.

¿Qué le impulsó a escribir La sastrería de Scaramuzzelli?

Llevaba mucho tiempo queriendo contar esta historia, profundizar en algo que me inquietaba desde niño: la idea de que nuestro destino está escrito y que la realidad es relativa.

¿Cuál fue la mayor dificultad a la que se enfrentó en el proceso de creación?

Tal vez encontrar el punto de partida en la narración. Soy de esos escritores que no ponen una palabra si no tiene casi toda la obra armada en la cabeza, y en esta novela siempre supe lo que iba a contar en cada capítulo, pero dudé varias veces de si el comienzo que había elegido era el adecuado. Leyendo a grandes autores te das cuenta de la importancia de la primera página. García Márquez, Javier Marías, Charles Dickens o Nabokov son maestros de los inicios. Cuando llevaba la mitad de la obra escrita, regresé al principio y añadí una nueva introducción. El primer párrafo, ahora, podría resumir la totalidad de la novela.

¿Qué significa para usted publicar en un contexto de tanta producción editorial?

Que hoy más que nunca debes aceptar la fugacidad de la vida, en este caso de la del libro como novedad editorial. Como autor, mi objetivo es crear obras que perduren, que sirvan para contribuir a la literatura y, sobre todo, para conmover, acompañar a los lectores e intentar dejarles huella.

¿Considera que estamos ante una crisis de falta de buenas historias, y, por ende, de buenos escritores?

En absoluto. Se siguen escribiendo historias fabulosas cada día y nos faltarían páginas para mencionar a todos los autores españoles vivos que son excepcionales. A veces, parece que uno tiene que morirse para que le reconozcan su labor. El problema que yo veo en la actualidad es que el mercado te exige producir a un ritmo frenético, casi copiar tu propio producto como haya sido un éxito de ventas. Y esto afecta a los autores emergentes y a los consagrados.

«El mercado te exige producir a un ritmo frenético, y esto afecta a los autores»

Guillermo Borao

¿Le ha servido su formación como periodista para su faceta literaria?

Todo suma, aunque creo que la intención de un periodista y la de un escritor de ficción es precisamente la contraria. Uno encarna la verdad y el rigor; el otro, la imaginación y la ausencia de límites. Durante la carrera, comprendí enseguida que a mí me interesaba mucho más deformar las noticias y los hechos. Es maravilloso inventarte las fuentes y poner palabras en su boca que nunca dijeron.

¿Qué opina acerca de que a los jóvenes se nos desaconseje la profesión, incluso antes de comenzar a estudiarla?

Habría que analizar quién lo desaconseja. No es lo mismo que lo haga un padre, un profesor, un amigo, un trabajador de cualquier otro sector o un periodista. Es importante ser cauto cuando se le advierte a un chaval de diecisiete años que no debe estudiar una carrera en concreto, porque una decisión así afecta a su futuro. Si bien no es determinante, desde luego marca gran parte del camino. Tampoco creo que haya que alimentar la ilusión sin conocer los números. ¿Cuántos periodistas recién graduados acceden al mercado laboral? ¿En qué horquilla salarial se encuentra la mayoría?

¿Ha encontrado mucha competencia y/o frivolidad entre compañeros del mismo medio?

Aunque parezca asombroso, donde más competencia he visto es en el ámbito académico. Y no tiene sentido. Quien hoy compite contra ti por una matrícula de honor o una beca quizá sea quien mañana te abra la puerta de un medio de comunicación o de una editorial. La lucha por ser el mejor es válida, siempre y cuando sea limpia. Si algo he aprendido estos años es que la bondad y la generosidad se recompensan.

¿Qué consejos le daría a alguien que va a empezar a escribir su primera novela y no sabe cómo hacerlo?

Que se haga una pregunta muy sencilla antes: ¿seguro que esta es la historia que quieres contar y en la que vas a dedicar tus próximos meses o años? Porque una novela es como el verdadero amor: no existe otro posible. Vas a tener que cuidarlo, respetarlo, perdonarlo y entregarte a él incluso en los momentos más difíciles. Si esto se acepta, entonces ya podemos hablar de la elección del narrador, de la estructura de la obra o del público al que nos vamos a dirigir.

¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado como escritor?

El del profesor y guionista Michel Gaztambide me ha sido muy útil. Cuando estés en un periodo de escritura, lee solo aquello que facilite la fluidez creativa. Descubrir autores, bucear en libros muy complejos o distraerte con géneros diferentes pueden afectar al tono y estilo de tu obra. Corres el riesgo de desviarte de la ruta y absorber más de lo que necesitabas. Y ya se sabe qué pasa cuando riegas una planta en exceso.

Universidad San Jorge