Reportajes

La seguridad: un aspecto fundamental

La seguridad de las personas se ha puesto en debate con la llegada de estos nuevos medios de movilidad compartida. Cómo funcionan los seguros o quién se responsabiliza de posibles accidentes son algunos de los interrogantes que se abren con el auge de los patinetes eléctricos.

Cada día, en las distintas ciudades donde circulan los patinetes eléctricos, los ciudadanos se ven en la obligación de convivir con ellos, siendo conscientes -o no-, del peligro real que pueden llegar a suponer estos vehículos para su integridad física.

De acuerdo con los últimos datos ofrecidos por el fiscal coordinador de Seguridad Vial Bartolomé Vagas se han producido un total de 273 accidentes con patinetes eléctricos en España en 2018. La mayoría de estos, 203 en concreto, han sido ocasionados por los propios patinadores. Porque, como nos indica Paloma Román, directora de comunicación de la empresa de patinetes eléctricos Koko, el vehículo “no es un juguete, es peligroso”.

Por ello, ante la posibilidad de resultar lesionado, cubrirse con un seguro es una solución sensata -al menos a priori- para combatir lo que pueda pasar. Una acción que, como explica Jesús Macías, trabajador en una empresa de seguros, tan solo cuesta “25 euros al año”. Un me aseguro “por si acaso” que puede ahorrar muchos problemas, y que, según Macías, “dentro de nada será obligatorio”. Actualmente, como indica Macías, los patinetes que están asegurados “no llegan al 2%, pues, como no es obligatorio, no se hace”.

En este caso, es la propia persona la que tiene que decidir si prefiere recurrir al seguro como un método de protección o si su elección pasa por no cubrirse con uno y pagar todos los gastos que puedan ocasionarse -dependiendo de la situación particular- de su bolsillo. “Si alguien causa un daño físico y no tiene seguro, correría con las indemnizaciones y, posiblemente, si los hay, con los gastos judiciales”, comenta Macías.

Empresas de patinetes eléctricos: seguro obligatorio

Sin embargo, al contrario que las personas físicas, las empresas sí están obligadas a tener un seguro de responsabilidad civil, que únicamente cubrirá los daños causados a terceros (físicos y materiales). Paloma Román, de Koko, explica que “la empresa no es responsable del uso del patinete, aunque, por supuesto, tendríamos cierta responsabilidad”.

Cierta responsabilidad a la que Macías llama “responsabilidad subsidiaria”. “Son los responsables subsidiarios de lo que ocurre cuando se conduce algún patinete”, argumenta el trabajador, refiriéndose las empresas de patinetes eléctricos. Pero ¿cuál es esa responsabilidad y cómo se mide? ¿A qué se refiere Paloma Román cuando expresa que tendrían una cierta responsabilidad?

Koko, en su página web, explica cómo la empresa afrontaría distintas situaciones, dejando al cliente en una posición de vulnerabilidad en relación con los intereses de la empresa: “El cliente es el responsable de todos los daños y desperfectos ocasionados por el uso del vehículo”.

Es más, ante ciertas circunstancias como pinchazos de neumáticos causados por el uso del vehículo, la responsabilidad será “plena” del cliente. Si fuese un robo lo que se produjera, el cliente también se vería en la obligación de pagar a Koko el “importe del vehículo o componentes sustraídos”.

Unas “reglas” de juego que excluyen a las empresas de patinetes eléctricos cualquier culpa, y que dejan en el aire cuál es su verdadera responsabilidad en los casos de accidentes. Unos accidentes que, en muchas ocasiones, quedan en la arbitrariedad de la interpretación subjetiva.

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