Escrito por: María Laura Gómez
La comunidad nicaragüense es la segunda más presente en Zaragoza, siendo alrededor de 11.500 personas después de los colombianos. Además de una de las más fieles de España, sus miembros tienen muchas historias que contar. Hablamos con dos de ellos: Leticia Salgado y Lester Gaitán, haciendo un recorrido sobre sus motivos, recuerdos y opiniones.
«Nos mataron a un primo de 17 años en las protestas», cuenta Leticia Salgado, inmigrante nicaragüense, residente en Zaragoza. «Estaba en una esquina de la casa de mi tía, y de repente la policía comenzó a dispararles a tiro blanco. Le dieron un balazo en el pecho y otro en el pie. No llegó al hospital».
Desde las masacres de 2018, a raíz de las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, una nueva oleada de nicaragüenses salió del país, ya fuera por inseguridad o pidiendo asilo político. Pero esta no es la primera vez. La comunidad nicaragüense en España no para de crecer, casi desde principio de los años dos mil: convirtiéndose en una de las más prominentes en la capital aragonesa.
«Cuando vinieron los chicos auxiliados del 2018, eran la mayoría jóvenes universitarios, jóvenes que venían perseguidos… yo les daba aquí seminarios utilizar de máquinas de café, preparar bebidas; como una herramienta para que pudieran entrar al mercado laboral de España. Era de mi parte, les regalaba mis horas diarias», cuenta Lester Gaitán desde su restaurante de comida nicaragüense Valió la pena!,en Conde Aranda.
«Vine trabajar a buscar un mejor futuro para él… y mira, el mejor futuro lo tenemos acá»
A raíz de esta situación y otras nuevas medidas represivas instauradas en los últimos años, en 2024, alrededor de 95.000 habitantes emigraron fuera del país a distintos destinos, siendo Estados Unidos el principal, y situando España en la tercera posición, según El Confidencial.

Gaitán, también como el vicepresidente de la Asociación de Inmigrantes Nicaragüenses en Aragón: «de hecho, nosotros tenemos un fenómeno de inmigración», dice, «Nicaragua siempre va creciendo. No paran de venir personas». Habla de una «segunda redada» de inmigrantes después de la inestabilidad política de 2018. «Y ahora lo que viene es la tercera, digamos, que es cuando ya los familiares comienzan a traer a sus hijos, a sus madres y padres…».
Salgado lleva en España desde 2012. «Emigré a España porque tenía dos hermanas acá y me separé del padre de mi hijo mayor, que ahora tiene 14 años». Cuenta desde su casa en San Mateo de Gállego, Zaragoza; donde reside con su marido, y sus dos hijos; Fernando, el mayor, y Uriel. «Al verme madre soltera, mis hermanas me dijeron que me viniera, aunque dejara al niño. Cuando tienes que sacar el niño adelante sola… pues te toca. Vine trabajar a buscar un mejor futuro para él… y mira, el mejor futuro lo tenemos acá».
Gaitán emigró en 2006, formando parte de esta «primera redada» en llegar a Zaragoza. «Yo soy uno de los casos especiales porque la mayoría que emigraban en su momento eran mujeres. El trabajo que se comercializaba aquí era de cuidar a ancianos, de limpieza, en hospitales… Era para mujeres prácticamente». El nicaragüense, en mayor medida, no emigra debido tanto a la pobreza extrema, sino dada la situación sociopolítica. «[En Nicaragua] no se podía trabajar, y si trabajabas, pues no te llegaba». «La gente viene siempre buscando una calidad de vida. Nosotros ahora tenemos claro que España no es para hacerte rico. Pero se vive, ¿No? Y se vive trabajando».
Según el INE, en el año 2022, España tenía alrededor de 60.000 inmigrantes nicaragüenses en el país. En torno a un 15% de estos habitan en Aragón, convirtiéndose en el cuarto refugio para estos, detrás de Madrid, Andalucía y el País Vasco, el cual acoge a su mayoría. A este total, claro, debemos sumar todas aquellas personas que no se encuentran bajo ningún registro.
«A veces te preguntan, y tú dices: “estoy bien”… pero no saben lo que sientes por dentro»
En los últimos 20 años, España se ha convertido en el tercer país de refugio (después de Costa Rica y Estados Unidos) para todos aquellos nicaragüenses, especialmente aquellos que buscan asilo político debido a toda la inestabilidad política y económica que se ha desatado en el país desde 2018.



















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