Con motivo del Día de la Libertad de Prensa, conversamos con Martín Vital Navarro, un joven periodista de 23 años que, tras ocho meses en la redacción de El Periódico de Aragón, analiza los retos actuales del oficio. Desde la gestión de las redes sociales hasta la irrupción de la inteligencia artificial.
Generas contenido para papel, web y redes sociales. ¿Se garantiza el derecho a la información de la misma manera en estas vertientes?
La respuesta es no. Para mí, el papel es muchísimo más fiel a la información pura e intrínseca. Se es mucho más detallista. En cambio, en la web se tira mucho más de la espectacularidad en los titulares. A veces nos fastidia tener que hacer titulares para enganchar al lector porque los números se miran por encima de todo, pero hay cierta diferencia en el rigor entre el papel y el digital.
En redes sociales el tiempo de atención es mínimo. ¿Cómo evitas sacrificar el rigor en favor del clickbait?
Creo que no se pierde el rigor. Aunque tenemos límites de tiempo, como vídeos de minuto y medio, se dedica el esfuerzo suficiente para no perder la esencia de la noticia. No sacrificamos información por ser llamativos; simplemente adaptamos el formato a los algoritmos de Instagram o TikTok sin renunciar a la veracidad.
Como periodista joven, ¿cuál consideras que es la mayor amenaza para la libertad de prensa?
La voluntad de muchos altos cargos de querer ver su medio en el «top» cueste lo que cueste, sacrificando calidad para ganar audiencia. También la inteligencia artificial mal entendida: hoy cualquier redactor sin tiempo puede pedirle a ChatGPT que modifique un enfoque en lugar de confiar en alguien que está empezando y aportando criterio humano.
El periodismo local tiene una responsabilidad directa con sus vecinos. ¿Es mayor la libertad cuando los protagonistas son del entorno cercano?
Creo que es mayor. En el periódico le damos muchísima importancia a la voz del pueblo, siempre que hay un tema polémico que influye a la gente, salimos con los micrófonos a la calle para saber qué opinan. Se le da mucho peso y valor a la encuesta vecinal, algo que comparto plenamente.
¿Qué aporta el formato físico del periódico como guardián de la información frente al caos de internet?
El papel sigue siendo la mayor referencia informativa junto a la radio. Es donde la información se trata con más cuidado y de forma más «intrínseca». En internet hay mucho ruido, pero el periódico físico mantiene ese valor de información contrastada y bien cuidada al detalle.
¿Has sentido alguna vez la tentación de la autocensura al tratar temas sensibles por miedo a la repercusión?
Siempre hay recomendaciones editoriales, pero me han dicho que, si lo que escribo está justificado, no me van a frenar. Tuvimos un caso con un vídeo temerario de unos montañistas en el Moncayo, yo califiqué el acto como una temeridad y, aunque nos pidieron borrar el vídeo para evitar problemas y accedimos, mi texto se mantuvo porque estaba argumentado.
Con la irrupción de la IA, ¿te preocupa que el derecho a recibir información «humana» se vea comprometido?
Sí, porque la gente tiene derecho a desconfiar cuando nota lenguajes poco humanos o demasiado estructurados. La IA es buena redactando textos básicos, pero en titulares y enfoques no tiene ni punto de comparación con la mente humana. Esto nos obliga a ser más críticos y valientes para que el periodismo no sea un simple procesamiento de datos.
Muchos abandonan el oficio por la precariedad. ¿Se puede ejercer libertad de prensa sin estabilidad económica?
Creo que sí. La precariedad al principio es algo que se ha llevado siempre, pero estar rodeado de profesionales te respalda. Aunque la situación económica no sea la mejor, he podido decir «yo esto no lo veo» ante ciertas informaciones y se ha respetado mi criterio.
Tienes 22 años y toda la carrera por delante. ¿Qué te hace creer que este derecho sigue valiendo la pena?
Que mientras se siga viendo a la persona reflejada en la información, el periodismo estará más vivo que nunca. Salimos a la calle, humanizamos las noticias y representamos a la sociedad. Además, el buen ambiente de trabajo y la libertad de creación e imaginación que tengo en mi medio es lo que me motiva cada mañana.


















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