- La libertad de información y la lucha contra la desinformación son algunos de los principales desafíos del periodismo actual
- El Grupo Aragón Digital nació con dos medios profundamente ligados al entorno digital y regional: Aragón Press y Aragón Digital

Fake news, algoritmos, redes sociales y desinformación. La libertad de información afronta nuevos desafíos en un entorno marcado por la inmediatez y la sobreexposición de contenidos. Coincidiendo con el cuarto de siglo del Grupo Aragón Digital y el Día Mundial de la Libertad de Prensa, Roberto García, director y fundador del Grupo Aragón Digital, reivindica el valor de la información veraz y del rigor periodístico frente al ruido digital.
El Grupo Aragón Digital cumple ya 25 años, ¿cómo diría que ha cambiado la manera de entender el periodismo y la libertad de información en los últimos años?
El cambio ha sido muy importante. Pasamos de un escenario donde los medios éramos los «porteros» de la información a uno donde el ciudadano está inundado de impactos. Hoy la libertad de información no es solo el derecho a publicar, sino también el derecho del ciudadano a no ser engañado en medio del ruido. El periodismo ha pasado de buscar la noticia a tener que validarla y contextualizarla en tiempo real.
«La libertad de información no es solo el derecho a publicar, también es el derecho del ciudadano a no ser engañado en medio del ruido»
Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy las presiones más reales y cotidianas que condicionan el trabajo de un medio?
Las presiones ya no suelen ser una llamada de teléfono para censurar una noticia; eso es muy rudimentario. Las presiones actuales son más sutiles: el algoritmo de Google, la dictadura del clic y, por supuesto, la viabilidad económica en un mercado fragmentado. Para muchos, no está clara la diferencia entre un medio y un pseudomedio.
¿Cómo se protege un medio frente a estas formas más sutiles de condicionamiento?
Nosotros nos protegemos con rigor profesional y diversificación empresarial. Un medio que tiene múltiples fuentes de ingresos y una marca respetada es mucho más difícil de condicionar que uno que depende de un solo grifo y no respeta los principios básicos del periodismo.
¿Hasta qué punto la dependencia económica de la publicidad institucional, patrocinadores o ingresos comerciales puede terminar condicionando la libertad editorial de un medio?
La publicidad es un servicio comercial, no un cheque en blanco para el silencio. En el Grupo Aragón Digital siempre hemos defendido que la mejor garantía de libertad editorial es la rentabilidad y la profesionalidad. Si un medio es económicamente sostenible y sus periodistas actúan como tales, el anunciante -sea público o privado- entiende que lo que compra es un espacio de impacto y prestigio, no una línea editorial.
«La mejor garantía de libertad editorial es la rentabilidad y la profesionalidad»
En un entorno dominado por la inmediatez y las redes sociales, ¿cree que la libertad de información corre el riesgo de confundirse con la difusión sin control de cualquier contenido?
Desde luego, este es uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos. Creo que a menudo se confunden la libertad de expresión, que nos permite a todos opinar y difundir ideas, con el derecho a la información. Ese es el que protegemos los medios y exige datos veraces y contrastados. En las redes sociales, esa barrera ha desaparecido. Hoy, cualquier persona con un teléfono móvil puede lanzar una afirmación que llega a miles de personas en segundos, pero eso no es periodismo. Por eso la figura del periodista es más necesaria que nunca. Nuestra función ya no es solo contar lo que pasa, también es garantizar que lo que se publica en nuestra cabecera ha pasado por un proceso de edición y contraste a manos de profesionales.
La desinformación y las fake news son una amenaza constante. ¿Cuál es el papel de medios como el suyo para poder garantizar el derecho de la población a recibir información veraz?
Nuestro papel es ser un puerto seguro. En un mundo de inmediatez descontrolada en redes sociales, el valor de una cabecera con 25 años de historia es la verificación y el rigor en el tratamiento de las noticias, elaboradas por titulados universitarios. Preferimos llegar los segundos con la verdad que los primeros con un bulo, por muchas visitas que pueda traer. Si aceptamos el todo vale, estamos dejando desprotegida a la sociedad. Garantizar el derecho a recibir información veraz es la única vacuna contra el caos digital.


















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