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Alberto Salcedo Ramos da las claves para escribir una buena crónica

El cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos impartió un taller en la sede de la Asociación de Periodistas de Aragón ante más de una veintena de personas. Allí, los asistentes pudieron conocer los secretos de este autor y su obra. Salcedo comenzó su intervención aludiendo a los cambios que viene experimentando la profesión desde hace unos años. “Hay una gran cantidad de nuevas opciones que obligan al profesional a reinventarse y acoplarse a lo que se hace hoy. Antes, el periodismo se hacía desde una voz neutral. Todas las noticias eran frías e impersonales, la imparcialidad y la objetividad era una marca que se grababa a fuego”, aseguraba. A ello, añadía: “El periodista debe ser un profesional comprometido con la gente. Debe buscar una verdad en la que crea y compartirla con la ellos, pero nunca imponer su visión de los hechos”.

Salcedo Ramos opina que “los periodistas venden talento”, aunque llegó a reconocer que, hace años, “decir que querías ser periodista era como mencionar la soga en casa del ahorcado”. “Lo bueno es que ya estamos entrenados en dificultades. Por tanto, tenemos que mirar el reverso de la moneda. Las crisis solo afecta a los inteligentes porque saber es preocuparse”, sostenía.

El cronista cree que este género ha sido uno de los que más ha cambiado en los últimos años. “No creo que sea la salvación del periodismo, lo elegí porque me gusta. Lo más triste que hay son aquellas personas que solo ganan cuando les dan un cheque. Quien no quiere escribir siempre encontrará el argumento perfecto para no hacerlo. El mundo se divide en dos clases de personas: las que quieren escribir y las que escriben.”, admitía el escritor colombiano. También confesó que “hoy en día cuesta más blindar el tiempo que uno le dedica al trabajo”. En este sentido, aseveraba: “Las personas se han convertido en seres hiperconectados. La memoria es la gran damnificada de estos tiempos”.

Una buena historia surge de lo cotidiano

La crónica es un género narrativo e interpretativo que cuenta un suceso humano a través del tiempo. Se recomienda comenzar con una “entrada golpeadora” y desarrollar la idea en los siguientes párrafos; se debe plantear la historia en los cuatro primeros párrafos. Si el lector los lee y no los entiende con claridad hay un problema de redacción. Para Salcedo Ramos, contar historias es eliminar el aburrimiento, pero ¿cómo determinar qué es digno de ser contado y qué no? El relato debe aportar información necesaria sobre un hecho. Si, por ejemplo, mi personaje es un asesino tendrá que desarrollar acciones que le definan. Las acciones que se narren deben revelar la identidad de los personajes y generar una atracción en los lectores.

“Las historias existen porque existe la facultad de hacer síntesis, están circunscritas en un tiempo determinado. Un escritor debe aprender a contarse las historias a sí mismo. Debemos saber cuál es el tiempo gramatical que le conviene a mi historia y saber dónde comienzo. Hay que elegir entre la linealidad o los saltos en el tiempo y tener una historia que, en la medida de lo posible, sea de actualidad, de interés humano, universal y temporal.”, explicaba el cronista.

“Haz un mapa de la historia, plantéate cuál debería ser el método para que esa historia resulte eficaz. La crónica debe contar hechos verificables. Usa las herramientas de la ficción, pero no hagas ficción”, explicaba. Para este literato, “la buena crónica parece un cuento pero no lo es”. “Nos toca contar historias normales. Nuestro compromiso es encontrar lo extraordinario pero no a través de la invención sino de la búsqueda. La historia no tiene que ser extraordinaria sino de interés humano”, apuntaba el autor de ‘Los golpes de la esperanza’.

Cuando uno no sabe lo que va a contar suele contar lo que no debe contar. Hay que decir lo obvio: si hace frío, calor, si era de noche o de día, pero hay que lograr que el lector sienta el paso del tiempo. Al mismo tiempo, hay que encontrar unos referentes que hagan que el lector sienta que está allí.

“La mayoría de la gente confunde narrar en primera persona con incluirse en el texto. Narrar en primera persona es adoptar un punto de vista narrativo. Debemos preguntarnos: ¿Es necesario que yo esté allí? La presencia de uno en la historia contribuye a mejorar la sensación de credibilidad en el lector siempre que esté justificada. Para ello, hay que hacer una evaluación previa”, aclaraba. Salcedo Ramos invitó a los asistentes a no depender por entero de la entrevista. “Es una herramienta de aproximación a la realidad pero no es la única. Se deben ver a los personajes en diferentes momentos y espacios, porque no nos comportamos del mismo modo en todos los lugares”, sentenciaba el escritor.

El taller incluyó un ejercicio de redacción en el que los asistentes escribieron un breve texto sobre uno de los siguientes temas: la pérdida de un ser querido, el primer amor o el primer día de clase en la universidad.

A continuación puedes escuchar ‘La niña más odiosa del mundo’, una crónica de Alberto Salcedo Ramos narrada por el propio autor:

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Informa: Jorge Lisbona

Universidad San Jorge