“Nuestro oficio, el del periodismo, es sencillo: ir, ver y contar”. Huesca ha arrancado su XXV edición del Congreso de Periodismo de Huesca con esas palabras en boca de Cristina Ólea, una gran profesional que ha cubierto desde el cónclave hasta la relección de Obama. La vida de esta periodista, corresponsal en Washington, es rápida, e intensa. En esta ocasión, ha trasladado a la prensa a la Casa Blanca de forma exprés para explicar cómo está siendo todo desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Además, ha puesto sobre la mesa un debate urgente. Se trata del acceso a información en contextos políticos complejos y la crisis del periodismo en la Casa Blanca.
Olea ha explicado cómo el sistema del pool —el grupo reducido de periodistas de la Casa Blanca en representación de medios de comunicación— se ha convertido en un punto de tensión entre la administración Trump y la prensa. Según ha contado, el control del acceso a la información ha sido una de las herramientas más utilizadas por el equipo del presidente. “El acceso no siempre estaba garantizado, y eso afectaba directamente al derecho a la información”, ha señalado.
Periodismo a contracorriente frente al auge del bulo
Además, la corresponsal ha destacado en el congreso cómo esta situación ha obligado a los profesionales a adaptarse a contracorriente. Ha llevado a la colaboración entre medios y a usar nuevas estrategias para contrastar la información, especialmente intentando esquivar los bulos que se popularizaban en sus discursos. En este contexto de crisis del Periodismo en la Casa Blanca, el papel del periodista se ha vuelto aún más relevante.
La fractura americana y el retorno de la censura al periodismo
Cristina vive con un ojo dentro del despacho Oval y otro fuera de él desde 2018, tratando de no perderse nada de la actualidad de un Washington que no descansa. Su llegada a Huesca no ha sido solo la de alguien que venía a dar un discurso, sino la de una observadora que viene de la crisis que los periodistas están sufriendo debido a «la gran fractura americana». Algo cada día más preocupante y que de nuevo hace aparecer la palabra censura en el mapa de Estados Unidos.
Cuando Olea ha tomado la palabra, lo ha hecho para reivindicar la sencillez frente al caos. Una sencillez que choca hoy contra el muro llamado Donald Trump. Según la periodista, el cambio con este presidente se trata de algo estructural que afecta directamente al ADN del periodismo. Supone un retroceso de nuevo a pesar de todos los avances que se habían conseguido y de los que ya sólo quedan ruinas.
La inauguración ha terminado con una sensación de urgencia. En un panorama político que, según los organizadores, «cambia casi a diario» y daría para escribir enciclopedias enteras. La voz de Olea ha aportado la calma del análisis.



















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