- La economía aragonesa crece más despacio por la guerra de Irán y la
incertidumbre energética, debido al peso de la industria y otros sectores - La inversión y el consumo siguen funcionando bien, pero con un pequeño
impacto en el empleo
Ibercaja ha ajustado a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía
aragonesa. Se prevé que el PIB de Aragón crezca un 2,7% en 2026, dos décimas menos
que en el trimestre anterior, y un 2,8% en 2027.
La principal razón de esta previsión es el impacto de la guerra de Irán, que está
afectando con mayor intensidad a la economía de Aragón que al resto de España. Es
debido a la relevancia de la industria en la comunidad, sumado a las consecuencias de
la guerra y del estrecho de Ormuz en el ámbito energético y en otros sectores como la
logística o la agroalimentación.
A pesar del recorte, las cifras siguen siendo positivas. El 2,7% previsto para este año es
similar al ritmo al que creció Aragón en 2025 y supera en cinco décimas el 2,2% que se
espera para España.
La brecha se notará más en 2027, cuando la diferencia será de un 2,8% para Aragón,
en comparación al 1,9% de España. Así lo trasladaron Enrique Barbero, director de
Comunicación, Marca y Relaciones Institucionales de Ibercaja y Santiago Martínez, jefe
de Análisis Económico y Financiero, durante la presentación del número 87 de la
Revista Economía Aragonesa.
La geopolítica toma el mando
Barbero, resume este contexto en una frase: “la geopolítica manda”. Según explicó,
desde la guerra de Ucrania en 2022, los aranceles de Trump en 2025 y, ahora, la
guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, la geopolítica ha pasado de ser un factor
secundario en los modelos económicos a convertirse en el aspecto principal de
cualquier previsión.
Además, Barbero explicó que en los últimos años la geopolítica se ha convertido en el
factor que más influye en la economía, y que todo apunta a que seguirá siendo así en los
próximos meses.
Esta situación está relacionada a una crisis energética que su impacto dependerá,
sobre todo, de cuánto dure el conflicto y de si el transporte de petróleo y gas por el
estrecho de Ormuz, por donde pasa entre una quinta parte y un tercio del comercio
mundial, vuelve a la normalidad.
Según las previsiones de Ibercaja, el efecto sería moderado si se vuelve a abrir antes de
finales de mayo. Sin embargo, si las restricciones continúan hasta el verano, el
escenario podría empeorar.
Un análisis con visión prudente sobre Aragón
Por otro lado, Martínez fue el encargado de explicar la situación económica de Aragón.
Según señaló, la comunidad cerró 2025 con una demanda interna fuerte, y es que el
consumo creció más de un 3% y la inversión estuvo cerca del 6%, debido, sobre todo,
a sectores como la construcción o la tecnología.
Sin embargo, el comercio exterior frenó ese crecimiento. Las exportaciones bajaron un
6,9%, mientras que las importaciones aumentaron un 15,6%, y esto provocó un déficit
comercial de 4.461 millones de euros.
A pesar de esto, Martínez destacó que la economía de Aragón sigue siendo sólida. En
2025, la comunidad fue el tercer lugar en España en inversión extranjera directa,
con 3.387 millones de euros.
Según el analista, la llegada de capital extranjero está iniciando un nuevo ciclo
económico que ya se empieza a notar en el empleo y en el aumento de la población.
El empleo se mantiene, pero el paro baja más despacio
En el mercado laboral, el impacto del conflicto es más limitado. Ibercaja prevé que la
tasa de paro en Aragón sea del 7,6% en 2026 y baje al 7,2% en 2027. Estas cifras son
mejores que las del conjunto de España, donde se espera un 10,1% en 2026 y un 9,7%
en 2027.
El aumento en la previsión del paro respecto a diciembre no se debe a que se destruya
empleo, sino que se debe a que hay más personas buscando trabajo. Esto ocurre
porque las nuevas inversiones están atrayendo talento a Aragón, lo que hace crecer
la población activa y hace que vaya más despacio la bajada del paro.
Barbero insistió en que, por ahora, se trata de impactos moderados y recordó que
Aragón parte de una posición favorable. La comunidad recibe tres veces más inversión
extranjera de lo que le correspondería por su tamaño. Su PIB representa solo el 3% del
total de España, pero capta más del 10% de la inversión exterior.
Además, los sectores de la tecnología, la logística y la agroalimentación mantienen
buenas perspectivas económicas, que de momento no se han visto afectadas de forma
importante por el conflicto.



















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