Entrevistas

Jorge San Martín, periodista: «Cuando fingí que estaba seguro, funcionó»

Con 25 años de trayectoria en medios, Jorge San Martín, periodista y docente en la Universidad San Jorge, acaba de publicar su primer libro Como te lo cuento: una recopilación de experiencias personales en televisión, radio y docencia desde las que extrae herramientas para hablar en público con más seguridad y menos miedo.

Lleva más de una década enseñando comunicación. ¿Por qué ahora un libro?

Hacía mucho tiempo que me apetecía escribir sobre lo que cuento en mis formaciones sobre comunicación y hablar en público. Pero quería hacer algo distinto, no un manual al uso, porque creo que ya hay mucha información disponible. Pensé que podría ser interesante contar historias, en este caso vivencias personales en entornos como la televisión, la radio y la docencia, y a partir de ellas extraer herramientas que nos ayuden a hablar en público con más seguridad, a comunicar mejor y, sobre todo, a disfrutar del proceso. Eso último, aunque sea lo más complicado, es para mí lo más importante.

Afirma que comunicar mejor es conocerse más a uno mismo. ¿Qué aprendió escribiendo Cómo te lo cuento?

Aprendí, primero, que tenía cosas que contar. Muchas veces tendemos a pensar que nuestras anécdotas no le importarán a nadie, pero con el tiempo me he dado cuenta de que precisamente eso es lo que más conecta con la gente. La comunicación eficaz consiste, sobre todo, en transmitir emociones, y la forma de hacerlo es a través de historias. Y segundo, que llevo muchos años aprendiendo sobre hablar en público, algo que a todos nos cuesta más de lo que parece. Descubrí lo que he aprendido y, también, lo mucho que me queda por aprender.

Habla del miedo escénico. ¿Cómo lo ha vivido? 

El miedo escénico es complejo porque cada uno lo vive de una manera: puede ser inquietud, nervios, ansiedad o incluso terror. Yo no tenía facilidad para hablar en público. Recuerdo que en cuarto de carrera, cuando estudié Periodismo en la Complutense, tuve que hacer una exposición y lo pasé mal. Los días anteriores estaba agobiado, pensando en qué dirían, si lo haría bien… Por eso entiendo perfectamente a quienes les pasa esto, que somos la inmensa mayoría, y creo que hay que normalizarlo y desdramatizarlo. Lo he gestionado aceptando que ese puntito de tensión, bien canalizado, nos ayuda a dar el cien por cien. Y luego buscando las herramientas que nos permiten acabar comunicando con más seguridad y disfrutando.

«Quien disfruta hablando en público también hace disfrutar a quienes le escuchan«

¿Se puede fingir esa seguridad? ¿O el público lo nota?

Precisamente hablo de esto en el libro. Hace unos 22 años, cuando estaba empezando, tuve que salir al escenario del Teatro Principal muy nervioso. No podía escaparme, así que caminé con firmeza, miré al público y aparenté sentirme seguro. Y funcionó. ¿Por qué? Porque la comunicación siempre es en doble dirección. Si expreso que estoy cómodo, recibo del público una respuesta de normalidad, y esa normalidad me va generando seguridad real. Esto lo recomendaba ya Dale Carnegie, el maestro de la oratoria, en cuya obra profundizo en el libro. Como herramienta para ganar calma y conectar con el auditorio, sí que es válido fingir esa seguridad inicial. Eso sí, es un tema complejo y merece mucha más reflexión.

Ha trabajado en prensa, radio y televisión. ¿Qué formato le ha enseñado más?

La prensa escrita, sin duda. Lo que dices en radio o televisión primero lo piensas o lo escribes, así que importa que esté bien hecho. En El Heraldo aprendí a escribir como periodista, y eso fue un punto fundamental. Luego, en radio hay que sumar el manejo de la voz, y en televisión entra en juego la comunicación no verbal, la imagen, el comunicar con todo el cuerpo. Es difícil quedarse con uno solo porque cada formato es diferente, pero la base de la escritura lo cambió todo para mí.

Como docente, ¿cuál es el error más habitual que ve en los alumnos al hablar en público?

Más que errores técnicos concretos, el cambio fundamental que necesitan hacer es entender que hablar en público o hacer un directo de televisión no consiste en recitar información de memoria ni en leerla. Se trata de tener un conocimiento profundo del tema, extraer las ideas clave y comunicarlas. En el momento en que un alumno hace ese clic en la cabeza y empieza a contar las cosas en lugar de recitarlas, disfruta mucho más y gana seguridad, porque se apoya en lo que sabe. Ese salto es, con diferencia, el más importante en su progresión.

¿Y ellos le han enseñado algo?

Muchísimo, y no es una frase hecha. De hecho, muchas de las anécdotas del libro nacen de situaciones con alumnos o con profesionales en cursos de comunicación. Sobre todo aprendo de cómo cada persona entiende y vive el hecho de hablar en público: sus miedos, sus bloqueos, la gestión mental de todo eso. Cada uno viene con experiencias muy distintas que le condicionan de forma diferente. Uno de los ejercicios que más cosas saca a la luz es grabarnos y ver después la grabación juntos. Es un aprendizaje constante para todo el mundo, incluido el formador.

«Hablar en público no se trata de recitar, sino de contar«

¿Qué consejo le darías a alguien que está a punto de incorporarse al mercado laboral?

Que destaque por esfuerzo, implicación, compromiso y actitud positiva. Al principio de la carrera, esas características de personalidad son más importantes que el dominio técnico, que ya llegará. Es mucho más útil para una redacción alguien con actitud impecable y habilidades por desarrollar que alguien técnicamente brillante pero poco comprometido. La actitud no solo define cómo trabajas, sino quién eres. Y hay que tener en cuenta que el nivel formativo de quienes salen ahora es alto, así que nadie puede permitirse tener una mala actitud pensando que ya hace las cosas suficientemente bien.

¿Y después del libro, qué viene?

Aragón TV sigue siendo mi ocupación principal y donde estoy muy contento. El libro ha sido un proyecto personal en el tiempo libre, como también lo son las publicaciones de mi pequeño sello musical, Erizo Music, o alguna colaboración en revistas. El objetivo del libro no es tanto comercial como divulgativo. Me hace mucha ilusión que llegue a bibliotecas públicas y de facultades de comunicación. Y escribir lo voy a seguir haciendo, porque es con lo que más disfruto. Ya veremos qué viene después.

Acerca del autor

Diana Perbech

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