Entrevistas

Santiago Tejedor: «El desafío no es solo generar contenidos. Necesitamos generar confianza»

La inteligencia artificial está transformando las redacciones, las rutinas profesionales y también la manera de enseñar periodismo. Pero, para Santiago Tejedor, catedrático de Periodismo de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el debate verdaderamente importante no es tecnológico, sino periodístico y educativo. Director del Gabinete de Comunicación y Educación e investigador principal del proyecto IACOM, Tejedor lleva años estudiando las transformaciones del ciberperiodismo, las nuevas narrativas, la alfabetización mediática y la relación entre tecnología y comunicación. Estas reflexiones confluyen en su libro Periodismo e Inteligencia Artificial: cómo formar a los periodistas del futuro (Editorial UOC), donde plantea la necesidad de revisar la formación de los comunicadores ante un escenario en el que las máquinas pueden producir textos, imágenes, vídeos y otros contenidos. Su propuesta parte, sin embargo, de una convicción: cuanto mayores sean las posibilidades de la tecnología, mayor será la necesidad de periodistas capaces de preguntar, verificar, contextualizar y actuar con criterio y responsabilidad.

¿Cuál es el rol del periodismo en un mundo IA?

Paradójicamente, creo que la inteligencia artificial hace que necesitemos más periodismo, no menos. Vivimos en un escenario en el que producir contenidos resulta cada vez más fácil. Una máquina puede redactar, resumir, traducir, crear imágenes, generar voces o construir vídeos en segundos. El problema es que producir contenido no equivale necesariamente a hacer periodismo. El periodismo exige buscar, contrastar, verificar, contextualizar y asumir una responsabilidad respecto a aquello que publicamos. Por eso creo que debemos recuperar el valor de algunas palabras muy antiguas: fuente, autoría, verificación, contexto, firma, confianza. La IA puede ayudarnos muchísimo en determinadas fases del trabajo, pero el periodista debe continuar preguntándose: ¿esto es cierto?, ¿cómo lo sabemos?, ¿quién lo afirma?, ¿qué evidencia existe?, ¿qué falta en esta historia? En un ecosistema saturado de contenidos, el gran valor del periodismo será cada vez menos producir más y cada vez más ayudarnos a distinguir qué merece ser creído y comprendido.

¿Cómo formar a los profesionales del periodismo del futuro?

Precisamente esta es la pregunta que da sentido a mi último libro titulado Periodismo e Inteligencia Artificial: cómo formar a los periodistas del futuro. No podemos formar a los periodistas de mañana con un modelo diseñado exclusivamente para el ecosistema mediático de ayer. Necesitamos que conozcan la inteligencia artificial, experimenten con ella y comprendan sus posibilidades. Pero sería un error convertir las facultades en academias de herramientas. Las herramientas cambian demasiado rápido. Lo verdaderamente importante es desarrollar competencias que sobrevivan a esos cambios. Un periodista necesita saber encontrar historias, formular buenas preguntas, verificar información, interpretar datos, entender contextos, entrevistar, escribir, trabajar con imágenes y sonidos y conocer las posibilidades de las nuevas narrativas. Pero necesita también pensamiento crítico, curiosidad, creatividad, cultura general, ética y empatía. Por eso defendería una formación híbrida: más tecnología y, al mismo tiempo, más humanidades. Necesitamos periodistas capaces de dialogar con una inteligencia artificial, pero también de sentarse delante de una persona, escucharla y comprender su historia.

¿Qué es el proyecto IACOM?

IACOM es un proyecto de investigación del Plan Estatal que estudia precisamente las transformaciones que la inteligencia artificial está introduciendo en el ámbito de la comunicación y, de manera especial, los desafíos que plantea para la formación de los futuros profesionales. El proyecto reúne investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universidad San Jorge, la Universidad de Valladolid y la Universitat Abat Oliba CEU. Nos interesa analizar las posibilidades de la IA para el periodismo y, por extensión, qué está sucediendo en las facultades, qué competencias empiezan a ser necesarias, cómo se está incorporando la IA a los procesos formativos y qué cambios deberíamos introducir para preparar a los estudiantes ante un escenario profesional profundamente diferente. Pero existe una cuestión que considero fundamental: no queremos estudiar únicamente qué herramientas de IA debe conocer un periodista. Queremos preguntarnos qué periodista necesitamos en una sociedad atravesada por la IA. Esa diferencia es importante. Las aplicaciones que hoy utilizamos pueden haber cambiado dentro de pocos años. El pensamiento crítico, la capacidad de verificar, la responsabilidad, la creatividad y la ética seguirán siendo fundamentales. IACOM intenta contribuir a ese debate desde la investigación y trasladar posteriormente sus resultados a la formación universitaria.

¿Qué papel juega la ética en el nuevo escenario periodístico?

Central. Probablemente más importante que nunca. La IA introduce dilemas sobre autoría, transparencia, propiedad intelectual, sesgos, privacidad, manipulación, imágenes sintéticas o responsabilidad sobre los errores. Pero no debemos cometer el error de pensar que la ética comienza con la inteligencia artificial. El periodismo siempre ha tenido que decidir qué publicar, cómo hacerlo, qué fuentes utilizar y qué consecuencias puede generar una información. Lo que ocurre ahora es que la tecnología amplifica enormemente nuestra capacidad de producir y distribuir contenidos. Y cuanto mayor es nuestra capacidad de hacer algo, mayor debería ser nuestra responsabilidad al decidir si debemos hacerlo. Por eso la ética no puede aparecer como un capítulo final de una asignatura sobre IA. Debe atravesar todo el aprendizaje. Cada vez que un estudiante utiliza inteligencia artificial debería acostumbrarse a formular una segunda pregunta después de «¿puedo hacerlo?»: «¿debo hacerlo y bajo qué condiciones?».

¿Y las facultades de Ciencias de la Comunicación?

Tenemos una enorme oportunidad. La peor respuesta sería intentar proteger el modelo anterior haciendo pequeños retoques cosméticos. Las facultades deben convertirse en laboratorios donde investigar, experimentar y debatir sobre el futuro de la comunicación. Necesitamos conectar más la universidad con medios, empresas tecnológicas, organizaciones sociales, instituciones y ciudadanía. Y necesitamos que nuestros estudiantes trabajen con problemas reales. También debemos defender algo que puede parecer contradictorio: ante la llegada de más tecnología, las facultades tienen que reforzar su dimensión humanista. Filosofía, historia, literatura, ética, economía, ciencia, cultura, política… Un periodista necesita comprender aquello que pretende explicar. La universidad no puede competir con una plataforma tecnológica enseñando cuál es el último botón de una aplicación. Su misión es mucho más ambiciosa: enseñar a comprender, cuestionar, experimentar y decidir con criterio.

¿Qué tipo de planes de estudio necesitamos?

Planes más flexibles, interdisciplinares y conectados con la realidad profesional y social. La IA debería aparecer transversalmente. No creo que la solución consista únicamente en añadir una asignatura denominada «Inteligencia Artificial» y considerar resuelto el problema. Un estudiante debería preguntarse por la IA cuando trabaja redacción, documentación, fotografía, producción audiovisual, datos, ética, investigación o modelos de negocio. Al mismo tiempo, reforzaría competencias que podrían parecer tradicionales: leer, escribir, entrevistar, documentarse, verificar y argumentar. Precisamente porque ahora podemos delegar algunas de ellas en una máquina, necesitamos comprender mejor qué sucede cuando lo hacemos. Incorporaría además más aprendizaje basado en proyectos, laboratorios, trabajo de campo y problemas reales. Menos ejercicios cuya respuesta ya conocemos de antemano y más situaciones donde el estudiante tenga que investigar, tomar decisiones, explicar por qué las ha tomado y responsabilizarse del resultado. Y mantendría espacios sin IA. Para utilizar bien una herramienta debemos saber también qué somos capaces de hacer sin ella.

¿Cómo definir el periodismo en la coyuntura actual?

Sigo creyendo en una definición muy elemental: salir, buscar, preguntar, verificar y contar. La tecnología modifica prácticamente todo lo que rodea a esos verbos, pero no elimina su necesidad. En uno de mis trabajos sobre periodismo de viajes utilicé una formulación muy sencilla: ir, mirar y contar. Es una idea que sigue teniendo sentido en la era de la inteligencia artificial. Quizá hoy añadiría dos verbos: verificar y explicar. Tenemos cantidades inmensas de información, pero eso no significa que comprendamos mejor el mundo. Por eso no creo que el futuro del periodismo dependa exclusivamente de nuestra capacidad para competir con las máquinas produciendo contenidos. Dependerá de algo más difícil: conseguir que, en medio del ruido, la velocidad y la incertidumbre, alguien pueda acudir al periodismo y decir: aquí hay personas que han buscado, preguntado, contrastado y se responsabilizan de lo que están contando. Ese compromiso es tecnológico, profesional y, sobre todo, ético. Y es también lo que debemos enseñar a quienes ocuparán las redacciones del futuro. No quiero pensar en un periodismo sin periodistas.

Acerca del autor

Pepe Verón

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