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Jordi Pérez Colomè: Por qué ha ganado Obama

El presidente Barack Obama ganó porque fue mejor que su rival en los tres ámbitos más importantes de unas elecciones. Si hubiera perdido el motivo habría sido la economía. Pero hubiera sido difícil encontrar detalles en los que Mitt Romney sacara ventaja a Obama en alguna de estas tres facetas:

El candidato.- Vi a Romney en enero durante las primarias y le volví a ver en la campaña final. Había mejorado. Pero no logró alcanzar a Obama: el presidente caía mejor y sentía más cerca «los problemas de gente como yo» en las encuestas.

Romney nunca pasó de ser el candidato alternativo: el 80 por ciento de votantes de Obama querían que ganara. El 40 por ciento de votantes de Romney le apoyaba para que el presidente perdiera. El margen de entusiasmo en una elección tan cerrada es crucial.

Hay otras cosas menores que también son básicas: Obama es mejor actor, recita del teleprompter con más naturalidad que Romney. En las entrevistas y en distancias cortas, tiene mejor humor. Obama, al contrario que Romney, no ocultaba años de declaraciones de renta, algo que era automáticamente sospechoso. Hay magníficos políticos en el Partido Republicano, pero no se presentaron en 2012.

El partido.- El presidente ganó por su enorme ventaja electoral entre las minorías -negros e hispanos sobre todo-, mujeres y jovenes. Romney se llevó a hombres blancos y a independientes, que habían votado en 2008 por Obama. Solo que hubiera perdido por menos diferencia en las otras categorías, hoy sería presidente electo.

Romney y su equipo son los primeros culpables por no haberse sabido suavizar a tiempo o no haber podido disimular sus posturas durante las primarias: sus vueltas sobre la «autodeportación» de inmigrantes ilegales es quizá lo que más daño le hizo con un grupo de votantes. La postura de su partido en inmigración no le ayudó.

Tampoco las declaraciones estrafalarias de algunos de sus colegas sobre aborto, violaciones, contraceptivos o gays. «Es la primera vez que he votado a todos los demócratas en la papeleta», me dijo un gay en Columbus, Ohio. La insistencia republicana en negarle derechos le había agotado. Hablé con muchas mujeres en una situación similar.

La campaña.- Si debiera escoger una clave definitiva, sería esta. La campaña no es los mítines y los anuncios, sino la campaña de base. La mayor diferencia es que Obama tenía una maquinaria extraordinaria y Romney tenía un grupito de voluntarios. El modo en que funciona una campaña de base es sencillo de explicar, pero difícil de montar: se dedica a identificar a los votantes propios y a asegurar de que el día de las elecciones hayan votado.

Esto puede parecer una tontería, pero lograr una base de datos con millones de votantes fijos es oro. El día de las elecciones en Columbus acompañé a un voluntario a llamar a puertas para preguntar si los inquilinos habían votado. Llamó a unas 25 casas. Solo respondieron en cinco. Tres iban a votar seguro o ya habían ido. Otros dos tenían previsto hacerlo, pero no sabían el colegio electoral o estaban amodorrados.

Sin la presión de voluntarios, se hubieran quedado en casa. El día de las elecciones había tres turnos de visitas a las casas donde aún no se había votado. Miles de voluntarios buscaban cada voto en una docena de estados. Solo hay que hacer una multiplicación. Lo mejor es que para estas campañas, da igual lo que ocurra en la tele. Son votantes fijos pero poco sensibilizados. Así que hay que arrastrarles a las urnas. No es fácil, pero te hace ganar.

* Jordi Pérez Colomè es periodista, autor del blog www.obamaworld.es  Ha escrito tres libros: Adiós, Gongtan, En la campaña de Obama y Cómo escribir claro, y ha coeditado otro: Microperiodismos. Es director de El Ciervo. Ha ganado el premio José Manuel Porquet de periodismo digital 2012. @jordipc

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