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La crisis que arrasa con los gobiernos

El pasado jueves se celebró en el Ayuntamiento de Zaragoza la tercera jornada del Seminario de Municipalismo Democrático, que llevó por nombre “Crisis del euro, cambios de Gobierno”, y que se centró en las consecuencias que la situación económica ha traído para el ámbito político.

“Esta crisis desayuna, almuerza y cena gobiernos de todo tipo”, comentó el vicepresidente de la Asociación de Exconsejales de Zaragoza, Rafael de Miguel, refiriéndose a los 18 Gobiernos que han caído en Europa desde el comienzo de los problemas económicos.

En el seminario, que ya lleva cinco ediciones, participaron también la profesora de la USJ Carmela García Ortega y el periodista y analista político José María Calleja.

Rafael de Miguel señaló tres causas principales para la caída de tantos gobiernos. La primera de ellas es la costumbre de echarles la culpa de todo a los políticos. “Se los acusa de haber demostrado dudas y falta de previsión, y falta de altura de miras, como si el resto no fuésemos iguales”. También está la influencia de la política exterior, que deja la sensación de que los que mandan están en Bruselas, y la tendencia a culpar al gobierno de la nación de los problemas cuando los asuntos que más afectan a los ciudadanos “dependen de los gobiernos de las comunidades autónomas”.

“Hay que volver a reconstruir la política”, comentó el vicepresidente de la Asociación de Exconsejales de Zaragoza, “pero debemos salir de este ámbito en el que estamos, donde no podemos solucionar las cosas, y llevarlo a un ámbito superior que sería Europa”.

Sobre este tema reflexionó también Calleja, según quien si en mayo de 2010 Zapatero hubiera decidido no aplicar la política que le exigían en Europa, “el PSOE posiblemente seguiría en el poder, porque esto es una máquina de pica carne” donde “ya no se vota para que llegue alguien al poder, sino por quitar a alguien”.

Rafael de Miguel añadió que hoy en día valerse por sí solo “es imposible”, y que cuando se den cuenta los gobernantes de que hay que arreglar las cosas en Bruselas, “probablemente empezaremos a salir de esta crisis en la que estamos”.

Otro de los temas tratados fue el modo de vida previo a la crisis, caracterizado según Calleja por “la codicia”, que llevaba a la gente a comprar más cosas de las que necesitaba o podía permitirse, y la misma postura seguía el Gobierno: “Es impresionante la de palacios de congresos y exposiciones que hay en España para ningún congreso y casi ninguna exposición”. Según el analista político, era una estructura montada “sin pensar que no se podía vivir por encima de las posibilidades”

“Hemos estado en un nivel de vida tan absolutamente insultante que posiblemente España no era ni tan buena como decían ni tan mala como dicen ahora”, afirma Calleja, lo que en su opinión ha llevado a que en la actualidad se produzca un sentimiento de que todo es un desastre y que no funciona, y ante una situación tan límite “la gente quiere culpables, y entre ellos están los políticos”, a los que se les pide cosas “que no están en condiciones de dar”.

“La crisis afecta al partido que está en el Gobierno”, comentó Carmela García Ortega a la vez que se preguntaba hasta qué punto dicha crisis se convirtió en un tema tan importante por culpa de los medios, ya que “los medios hablan de crisis y la gente lo entiendo como el primer problema”. Esta fue una de las conclusiones de la investigación Medios de Comunicación y Campañas Electorales en Aragón, que la profesora de la USJ presentó en el seminario. Según este estudio, durante las elecciones la economía fue el tema más mencionado, precedido sólo por lo que hacían los políticos en campaña, mientras que asuntos como la inmigración, la igualdad o el agua brillaron por su ausencia.

Durante la rueda de preguntas, uno de los temas más comentados fue la situación del sistema bancario español, que según Callejas se dedicó junto con las autoridades políticas a la construcción de “proyectos megalómanos”. “El anterior Gobierno sabía que había activos tóxicos, pero no le convenía creerlo”, agregó Rafael de Miguel, que a continuación defendió la intervención en Bankia porque “no se la puede dejar caer” por las consecuencias que ello tendría. “Posiblemente es verdad que siempre se salvan los mismos”, añadió de Miguel, pero sino lo que ocurriría “sería aún más injusto”.

Universidad San Jorge