Entrevistas

“El mundo del baloncesto te da valores que sirven para el resto de tu vida”

Pep Cargol, actual entrenador del equipo EBA del Monte Ducay Olivar, es conocido sobre todo por su larga trayectoria deportiva en grandes equipos como el Real Madrid, donde estuvo durante nueve temporadas y coincidió con jugadores de la talla de Fernando Martín o Drazen Petrovic.

Pregunta- Pep, se dice que la vida de un deportista es muy corta, ¿cuándo te diste cuenta de tu declive físico y comenzaste a preocuparte por el futuro?

Respuesta- Creo que desde muy pronto tenía clara la idea de que ser jugador de baloncesto no iba a ser para siempre. Yo deje de jugar en la temporada 2002-2003, con 34 años. Físicamente podría haber jugado un par de años más, pero para jugar en la élite no estaba ya. No creo que sea el declive físico lo que te marca la idea de que tienes que dejar de jugar, sino también la idea de que ya has cumplido una etapa y tienes que empezar otra, tienes que estar preparado para convertir y poner en valor lo que has sido en tu vida durante todos esos años. La única manera de conseguir eso es mediante la formación. Si durante esos años te has preocupado de formarte, después el baloncesto y la vida alrededor del baloncesto profesional es un plus. Yo estudié fisioterapia como complemento al baloncesto, sino terminas tu etapa como jugador y solo eres un ex jugador de baloncesto.

P- Cuéntame cómo era el día a día de un deportista profesional, debía ser muy duro.

R- No lo vivía como algo duro, al revés, creo que es un tipo de vida muy privilegiada. Hay que tener en cuenta que depende de los equipos y las épocas, ya que es distinto. Jugando, por ejemplo, en el Real Madrid, si estabas durante la temporada con la competición europea, había a la semana dos partidos, por lo que los entrenamientos que había no podían ser muchos. Podría haber viajes entre medio, que eso sí que te ocupa tiempo. Sí que debería definirse como una vida dura, pero claro, si le explicas que es dura la vida de un deportista a una persona que se levanta a las seis de la mañana para ir a trabajar…

P- Pero, físicamente sí que tiene que ser duro. ¿Cuántas horas entrenabas al día?

R- En épocas de más entrenamientos, que hacíamos dos entrenamientos al día, uno por la mañana, sumando el físico y la pista, podrían ser en total dos horas, dos horas y media, y por la tarde pues una hora y media, dos horas. Ya son cinco o seis horas al día más o menos.

P- ¿Tanto desgaste físico te afectó a la hora de estudiar?

R- Costaba mucho ponerse a estudiar, porque mientras estás metido en esa dinámica cuesta ver que hay muchos espacios, muchos huecos en los cuales puedes aprovechar para estudiar y para hacer otras cosas. Ahora que mi vida no está dentro del baloncesto profesional me doy cuenta de que había un montón de horas que no utilizaba.

P- ¿Cuándo decidiste comenzar a estudiar?

R- No dejé de estudiar nunca. Al terminar mi etapa junior, pasé de vivir en Barcelona a irme a vivir a Madrid y en esa época me faltaba terminar lo que ahora es 2º de bachillerato, lo que era el COU. Lo terminé en dos años, después hice la selectividad y empecé un par de carreras que no me convencieron: empresariales, que no me gustó, y periodismo, que tampoco iba por ahí lo que me apetecía. Siempre había tenido en la cabeza hacer fisioterapia, y después cuando tuve la oportunidad me matriculé, y la terminé cuando ya había dejado de jugar. Me faltaban unas asignaturas.

P- ¿Por qué fisioterapia? ¿Quizás porque puede estar relacionada con el deporte y el mundo del baloncesto?

R- Hay un componente vocacional, yo creo que los fisioterapeutas y la gente relacionada con las profesiones médicas tenemos un componente vocacional y de ayudar. Después también durante mi vida como deportista conocía a fisioterapeutas que me ayudaron mucho a mí, y que me echaron una mano para que mi carrera como jugador de baloncesto fuera larga y buena. Yo vi que por ahí tenía cosas que aportar, me gustó, fue lo que escogí y ya llevo unos cuantos años.

P- A lo largo de tu vida has estado viviendo en muchas ciudades diferentes como Barcelona, Madrid, etc. ¿Cómo centras tu vida al estar cambiando continuamente?

R- Mientras estuve solo no había problema. Durante los casi diez primeros años no me moví. Me fui con 15 años de Gerona a Badalona (Barcelona), que están al lado. Allí estuve desde los 15 hasta los 18. De los 18 hasta los 28 estuve en Madrid. Y después, desde los 28 hasta que dejé de jugar me estuve moviendo. Esto es más complicado, en esa época yo ya estaba casado y ya teníamos hijos, entonces es un poquito más difícil. Tienes una base, que es donde vas y vuelves. Durante una época esa base fue Madrid, después fue Zaragoza, desde el año 1999, y a partir de ahí pues vas, juegas, estás en un sitio y vuelves. Es más difícil para la familia.

P- ¿Cómo lleva tu familia el hecho de que haya tanto cambio? ¿Es difícil conciliar la vida familiar con la laboral?

R- Yo tengo tres hijos, entonces también cambia un poco de cuando mis hijos eran más pequeños, que eso no era tanto problema porque iban a la guardería, eran situaciones más fáciles de llevar, pero cuando se van haciendo más mayores esto es más complicado. Después también coincidió que nos quedamos en Zaragoza, y quizás fue mi hija mayor la que lo vivió un poco más. Yo decía “los niños se adaptan”, pero un día me dijo “sí, papá, pero tú no eres el que se pasa un mes sola andando por el patio hasta que alguien te dice algo”. Ahí es cuando te das cuenta de que ellos también tienen su proceso y les cuesta. Pero todo enriquece y son experiencias que después con el tiempo valoras más.

P- ¿De todas las ciudades con cual te quedas?

R- Hemos estado bien en todas, pero la que hemos escogido es Zaragoza.

P- ¿Por qué decidiste hacer tu vida en Zaragoza? ¿Qué te atrajo aquí?

R- Cuando terminé de jugar teníamos la posibilidad de quedarnos en Madrid, de ir a Gerona o quedarnos aquí en Zaragoza. Entonces escogimos Zaragoza porque nos parecía el espacio intermedio entre una y otra, porque teníamos vinculaciones familiares y porque nos acogieron muy bien. Aquí ya llevamos unos cuantos años y estamos muy a gusto y muy contentos. Pero hemos estado bien en muchos sitios, el año que jugamos en Lisboa también fue un año muy bueno, jugamos un año en Sevilla y nos lo pasamos fenomenal, en Gijón también y en Madrid, por supuesto.

P- ¿Lo que más valoras del mundo del baloncesto?

R- Yo creo que el mundo del baloncesto, o por lo menos a mí, me ha dado la oportunidad de desarrollarme como persona, de crecer como persona, de formarme, porque he tenido la suerte de conocer a un montón de gente que me han servido como ejemplo, que me han ayudado con su experiencia, con sus aportaciones y sobre todo con su ejemplo. Creo que el mundo del deporte y el mundo del baloncesto te dan valores que después sirven para el resto de la vida. Este mundo a mí me ha permitido desarrollarme como persona y creo que es lo más importante.

P- ¿Recuerdas alguna anécdota?

R- Pues ahora como entrenador del equipo EBA Monte Ducay Olivar hemos ido a jugar a campos donde yo había jugado en mi equipo de jugador. Y hace poco estuvimos en Granollers, en el mismo campo y en el mismo pabellón donde yo recordaba haber jugado hace muchísimos años con el Real Madrid, y el campo está igual, el que no está igual soy yo (risas), cosa que tampoco habla muy bien del campo, ¿no? Porque si está igual que hace más de 20 años…

P- Pero supongo que habrá sido bonito volver a verlo y recordar momentos que allí viviste

R- Sí, esa parte sentimental es bonita. Fuimos a jugar a Mataró y yo no había jugado en Mataró como profesional pero sí recordaba haber ido cuando era junior, y jugar en ese mismo campo, en el que también había ido acompañando a mis hijas. Esto para mí ha sido muy sentimental.

Texto y fotografía por Noelia Tabanera

Universidad San Jorge