Entrevistas

José Beulas, pintor paisajista: «El arte me hace vivir la vida más intensamente»

Con 91 años a la espalda, José Beulas es considerado uno de los mejores paisajistas españoles. El pintor nos abre las puertas de su casa y de su corazón para mostrarnos su faceta como artista y como persona.

Eran las once de la mañana cuando entraba por la puerta que abría paso al mundo de Beulas. Un mundo rodeado de mucha naturaleza. Un lugar perfecto para la imaginación. Beulas me esperaba sentado al sol con su sombrero de paja. Sus manos arrugadas por el paso tiempo me dieron la bienvenida.  Me preparaba para una “clase” de pintura que hablaba de 91 años de vida.

Rocío Ortega- Hace un par de años comentó que la pintura era “una manera de apropiarse de las cosas”. ¿Qué ha significado en su vida la pintura y cómo nació esa pasión?

 José Beulas- Nació los jueves. Yo tenía cinco años cuando iba al colegio de los “Hermanos de las Escuelas Cristianas”. Los jueves daban dibujo en el colegio y yo ya estaba allí antes de que abrieran las puertas. Era el día que más disfrutaba. Todos los días pasaba por una tienda donde vendían muchas cosas.  Siempre me paraba a mirar el escaparate porque me llamaba la atención una caja de pinturas que no tenía precio. Un día salió el dueño de la tienda y me preguntó si sabía pintar. Yo siempre le respondía que cuánto costaban aquellas,  pinturas que sólo tenía tres pesetas. Por aquel entonces, yo vendía chucherías a la salida del cine. Le dije que reuniría más dinero y se las pagaría. El buen hombre me dijo que me llevara la caja sin problemas y que cuando pintara un cuadro se lo llevara. Así fue como hice mi primer cuadro al óleo que reflejaba la puerta del gallinero de mi casa. Aquí comenzó mi afán por pintar.

R.O.- ¿Fueron comienzos difíciles?     

 J.B.- En absoluto. Mis comienzos no fueron difíciles porque disfruté desde el primer día haciendo lo que más me gustaba.

R.O.- ¿Qué cree que hubiera sido si no hubiera tenido este talento artístico?

J.B.- Primero tengo que decirte que me impresiona que pienses que tengo talento. Yo pienso que no lo tengo (se ríe). Antes de ser pintor he sido sastre. Siempre estaba esperando la hora de salir del taller para irme a pintar. No pensaba si me iba a ganar la vida o no de ello. Cuando pude vivir de la pintura y vender algún cuadro dejé el oficio de sastre. Hoy todavía sigo pintando. Por otro lado, creo que también hubiera sido arquitecto.

R.O.- Natural de Santa Coloma de Farners. ¿Se considera más aragonés o catalán?

 J.B.- No lo he pensado nunca. Para mí no hay fronteras,  porque les tengo horror.

¿Cómo definiría el arte de pintar y dibujar?

 J.B.- El placer de ver las cosas en un lienzo como yo las siento y no como yo las veo.

R.O.- ¿Qué fin tiene para usted el arte?

 J.B.- El arte hace  las cosas más agradables. Me hace vivirlas más intensamente apropiándome de ellas. Si  miras intensamente las cosas, quizás llegues a comprenderlas mejor. Imagínate si luego las intentas reproducir en un papel. Todo pasa antes por tu cabeza.

 R.O.- ¿Un artista se hace o  nace?

 J.B.- Las dos cosas. Yo pienso que el instinto te dirá qué es obra. Es innato. En la pintura no se puede razonar. O lo sientes o no. Por otro lado, no se enseña a pintar,  sino que uno aprende por sí solo. Por eso creo que es una combinación de las dos.

R.O.- ¿Está el arte al alcance de todos?

J.B.- Por desgracia no lo está. Debería estarlo.

 R.O.- ¿Cuál es fundamentalmente la fuente de inspiración de sus cuadros?

J.B.- Mis pinturas son fundamentalmente paisajes. Son recuerdos.

Considerado uno de los mejores paisajistas españoles. ¿Cómo nace su pasión por plasmar y dibujar la naturaleza?

J.B.- La parte de atrás de mi casa daba a un bosque. Yo he nacido en pleno campo y es lógico que me haya aficionado a plasmar en mi pintura  lo que he vivido. El paisaje me da mucha satisfacción. Las personas o las figuras a veces no. Sin embargo, durante mi estancia en Madrid estuve realizando retratos para ganarme algún dinerillo,  pero fundamentalmente pinto paisajes.

R.O.- ¿Con qué técnica disfruta más?

J.B.- Con el óleo. Sin embargo, ahora tengo la mano derecha hinchada y me manejo mejor con la acuarela,  que es menos forzosa. Yo antes preparaba todos los materiales y eso exige un esfuerzo físico. No obstante, yo disfruto con las acuarelas.

R.O.- ¿Se puede descubrir a un pintor en sus cuadros?

J.B.- Mis cuadros no me definen porque son imaginativos.

R.O.- ¿Hay algún cuadro que tenga especial importancia para usted?

J.B.- Sí. Últimamente he tenido un encargo que me ha hecho mucha ilusión. Es un paisaje de memoria del Valle de Ordesa. Me dio mucha pena deshacerme de él.  Recuerdo ese cuadro con mucha satisfacción. Fue el último que hice al óleo.

R.O.- ¿Pueden ir de la mano la fotografía y la pintura?

J.B.- Sí. La fotografía sirve para reforzar la memoria. En mis tiempos era vergonzoso decir que te apoyabas en la fotografía. Ahora parece un mérito. Sin embargo, a mí no me hace falta. Por ejemplo, yo puedo ir en tren de Madrid a Huesca observando los paisajes y soy  capaz de reproducirlas pero reproducirlas con exactitud de lo soñado y no con exactitud fotográfica.

R.O.- ¿Cómo representaría la soledad?

 J.B.- Mirando cualquier campo de Los Monegros. Yo pinto sin pensar más allá.  Mis cuadros suelen ser rastrojos quemados. Aunque todos parecen iguales, todos son distintos. Tiene muchas interpretaciones.

 R.O.- ¿Y el amor?

J.B.- Si te digo la verdad no sabría cómo representarlo.

R.O.- ¿Es difícil plasmar lo abstracto?

J.B.- No. Lo abstracto es una maravilla. Mis pinturas son muy abstractas porque se basan en los recuerdos que yo tengo de las cosas.

R.O.- ¿Cómo definirías en una frase tu arte?

J.B.- Como algo que puedo mejorar. Cuando pinto un cuadro, yo disfruto. Por lo tanto, ya me doy por satisfecho,  pero siempre está la idea de que la próxima vez será mejor.

R.O.- ¿Qué opina de aquellas personas que no entienden el arte pero lo critican?

J.B.- Están en su perfecto derecho. Me parece muy bien. Siempre me acuerdo del novelista italiano Pirandello, que decía: “Así es, si así os parece”.

R.O.- ¿Qué significó para usted el paso por la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid?

J.B.- Un semifracaso. A veces esperas demasiado de los maestros.  He aprendido que tienes que ser tú quien se de cuenta de los errores. Yo hoy recuerdo aquella época y pienso que aquellos señores nos decían lo que no pensaban o bien  lo que ellos no eran capaces de hacer. Al final lo que cuenta es dejarte llevar por tus sentimientos.

R.O.- ¿Qué supuso en su trayectoria profesional y personal su paso por Roma?

J.B.- Fue como unas vacaciones. A mesa puesta. Diez personas de servicio para nueve becarios. El último lujo. En Bolonia, conocí al pintor Giorgio Morandi. Era un hombre muy serio pero conmigo fue muy amable. Morandi fue uno de los pintores a quien más admiración le tuve. Fue muy influyente en mis obras. Ha contribuido en mi idea de la simplificación. Simplificar es dominar el tema.

 

 

“Al final lo que cuenta es dejarte llevar por tus sentimientos”

 

 

R.O.- ¿La realidad social del Franquismo o la Guerra Civil fue en algún momento un motivo para que influyera en sus obras?

J.B.- No. Siempre me mantuve al margen de la política. Además, nunca me ha gustado tener problemas políticos. Sin embargo, la política nos gobierna. Por lo tanto, aquí el equivocado fui yo. Hay que comprometerse y yo no lo hice. Yo he querido vivir mi vida y mi vida era la pintura.

R.O.- ¿Qué papel juegan sus perros en su vida?

J.B.- Son mi tranquilidad por la noche. Son una parte importante en mi vida. Mi familia.

R.O.- ¿Qué significó para usted que en 1982 la ciudad de Huesca le nombrara hijo adoptivo?

J.B.- Aunque hubo críticas adversas, siempre le he tenido mucho cariño a esta ciudad. Fue una gran ilusión.

R.O.- ¿Qué aconsejaría a los que comienzan en este complejo mundo de la pintura?

J.B.- Que la inspiración viene trabajando. El artista se hace a medida que vayas adaptándote al cuadro. Es decir, te tienes que adaptar al cuadro y no el cuadro a ti.

R.O.- Los años hablan de usted. En 91 años da tiempo de hacer muchas cosas. ¿Ha conseguido cada una de las metas propuestas?

J.B.- No lo he pensado nunca, ni lo pensaré. No me preocupo. Sólo vivo intensamente la vida y lo que me rodea. Yo disfruto mucho pintando. Aunque en su día viajé mucho, ahora no salgo de mi jardín. Sin embargo, trabajo en mi huerto y sigo pintando. Ahora mismo estoy pintando un cuadro con acuarelas.

Entrevista por: Rocío Ortega, alumna de 2º de Periodismo en la Universidad San Jorge

Fotografía: La Carbonería

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